
Recibido:09/12/2025 Aprobado:10/01/2026
Vol 6 N|1
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DOI: https://doi.org/10.70208/3007.8245.v6.n1.341
Diametralidades entre la competitividad y la informalidad en el Centro
Histórico de la ciudad de Santiago de Querétaro (México)
Juan Alberto Solís-Lozano
solislozanojuanalberto@gmail.com
https://orcid.org/0000-0001-5429-9616
Universidad Autónoma de Querétaro
Santiago de Querétaro, México
RESUMEN
La informalidad y la competitividad son dos categorías que convergen en las ciudades
latinoamericanas y que contribuyen a la construcción de identidad urbana. No obstante, la
competitividad suele imponerse sobre los ordenamientos territoriales y se inserta en el entramado del
ejercicio de poder, particularmente en los espacios centrales de la ciudad. El objetivo de esta
investigación fue describir la relación entre las categorías de análisis —competitividad e
informalidad— a partir de sus diametralidades con la formalidad en el Centro Histórico de la ciudad
de Querétaro. Metodológicamente, se empleó la observación con un acercamiento etnográfico,
apoyado en el diario de campo. Posteriormente, se realizó un análisis deductivo basado en las dos
categorías analíticas mencionadas. Los hallazgos evidencian que la competitividad funciona como un
elemento político asociado al poder, la planeación y el ordenamiento urbano de Santiago de Querétaro,
particularmente en su Centro Histórico. Asimismo, se identifican formas de resistencia por parte de
quienes trabajan en la informalidad o el autoempleo, quienes experimentan procesos de
desplazamiento y restricciones en el uso y apropiación del espacio público. Desde una perspectiva
social, el estudio muestra las tensiones de una ciudad que se proyecta como competitiva, pero que al
mismo tiempo reproduce desigualdades. Se concluye que la competitividad no es ajena a la
informalidad, sino que ambas coexisten en un mismo entramado social, político, cultural e institucional.
Aunque se presentan como elementos dicotómicos y aparentemente opuestos, en la práctica se
articulan y se condicionan mutuamente.
Palabras clave: artesanos; Centro Histórico; economía informal; ordenamiento urbano; espacio público.

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Diametralities between competitiveness and informality in the
Historic Center of the city of Santiago de Querétaro (México)
ABSTRACT
Informality and competitiveness are two categories that converge in Latin American cities and
contribute to the construction of urban identity. However, competitiveness often prevails over
territorial regulations and becomes embedded in the broader structure of power, particularly within
central urban spaces. The objective of this research was to describe the relationship between the
analytical categories—competitiveness and informality—based on their diametrical tensions with
formality in the Historic Center of the city of Querétaro. Methodologically, observation was employed
through an ethnographic approach supported by field notes. Subsequently, a deductive analysis was
conducted based on the two aforementioned analytical categories. The findings show that
competitiveness operates as a political element associated with power, urban planning, and territorial
regulation in Santiago de Querétaro, particularly in its historic center. In addition, forms of resistance
were identified among those engaged in informal work or self-employment, who experience processes
of displacement and restrictions on the use and appropriation of public space. From a social
perspective, the study reveals the tensions of a city that promotes itself as competitive while
simultaneously reproducing inequalities. It is concluded that competitiveness is not separate from
informality; rather, both coexist within the same social, political, cultural, and institutional framework.
Although they appear dichotomous and diametrically opposed, in practice they are interconnected and
mutually conditioning.
Keywords: artisans; historic center; informal economy; urban planning; public space

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INTRODUCCIÓN
Barney et al. (2011), plantearon que la competitividad es necesaria para el desarrollo económico y la
construcción de nuevas tecnologías que conduzcan al sistema productivo hacia mayores niveles de
innovación, rendimiento y optimización. Esta postura se alinea con el estudio de Pozo-Benites et al.
(2025), sostienen que, en el marco latinoamericano, la competitividad ha sido promovida
principalmente por atraer inversión extranjera, más que como una política rectora orientada a
consolidar un entorno interno sólido dejando de lado a pequeños productores y personas con micro y
medianas empresas para obtener o estar vinculados, con programas de política pública, emergiendo
la informalidad al margen de un sistema competitivo, que les permitan posicionarse en mercados
nacionales e incluso internacionales.
En el caso de México, existen discrepancias respecto al patrón latinoamericano, también se observan
puntos de convergencia que redefinen la política pública en materia de competitividad. En algunos
estados de la federación, los apoyos se dirigen tanto a empresas de menor escala como a
corporaciones transnacionales. Esto configura un escenario en el que el statu quo no responde
únicamente a una lógica de fortalecimiento de la gran inversión privada o extranjera, sino que
incorpora —al menos en ciertos contextos— incentivos para empresarios emergentes que buscan
integrarse al mercado (Cardona Castaño et al., 2024). Pero, dentro de la concepción de desarrollo y la
competitividad y la informalidad parece no ser tenida en cuenta de los planes públicos.
La presente investigación aborda la competitividad y la informalidad a partir de varios elementos
rectores. En primer lugar, incorpora la informalidad como categorías clave para comprender cómo
esta última se desarrolla dentro de marcos de competitividad previamente establecidos. Es decir, en el
Centro Histórico de la ciudad de Santiago de Querétaro, se retoma la propuesta de Porter (2008),
quien sostiene que las ventajas competitivas permiten generar bienes y servicios con mayor valor
agregado y alcance ciudadano, fortaleciendo así a las empresas dentro del mercado. Sin embargo,
como contraparte de esta investigación emergió la informalidad, no como un fenómeno aislado de los
modelos políticos o de las decisiones económicas, sino como una expresión estructural vinculada a la
propia dinámica del sistema productivo y el territorio. Desde la perspectiva de Tokman, (2007), la

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informalidad no es externa a la formalidad, sino que se encuentra subordinada y articulada a ella en
materia de producción, funcionando como parte constitutiva del mismo entramado económico.
Así, esta investigación articula dos categorías centrales de análisis —competitividad e informalidad—
y examina su interrelación en el Centro Histórico de la ciudad de Santiago de Querétaro, reconocida
por sus altos niveles de competitividad. Ello permite identificar un panorama urbano en el que ambas
dinámicas no solo coexisten, sino que conviven y se tensionan de manera estructural dentro del
espacio urbano.
De esta forma, en el Centro Histórico coexisten negocios formalmente establecidos y vendedores
ambulantes que, en algunos casos, pertenecen a población migrante, indígena o en condición de
vulnerabilidad, y que permanecen al margen de la formalización. Esto, como señaló Tokman (2007),
puede entenderse como una derivación del propio modelo económico formal, así como del dinamismo
que genera el turismo en el área de estudio. De esta manera, las observaciones en campo, expresaron
en las diametralidades en términos de competitividad e informalidad en el Centro Histórico, de esta
forma surgió la pregunta de investigación ¿Cuál es la relación de la competitividad y la informalidad en el
Centro Histórico de la ciudad de Querétaro, teniendo en cuenta la dinámica diametral entre lo formal y lo
informal? El estudio colocó el foco en este espacio a partir de un proceso inmersivo desarrollado en
2025, en un contexto de tensión entre los vendedores ambulantes o informales y las instancias de poder
e instituciones encargadas de ordenar el territorio y la ciudad.
Por ello, esta investigación surge pertinente y necesaria, al tratarse de un tema actual que debe ser
discutido y analizado en su evolución. Aunque en 2026 la intensidad del conflicto haya disminuido,
sigue existiendo un posible detonante que puede reactivarse en cualquier momento, especialmente en
la relación entre empresas formales—que aportan a la competitividad y al recaudo público— y
vendedores informales que operan en los márgenes de las estructuras dominantes de la planificación
urbana.
Ahora desde lo teórico, el vendedor informal como sujeto que busca subsistir y salir adelante dentro
de un modelo que tiende a excluirlo. Esto refuerza la importancia de su análisis dentro de un marco
teórico y epistemológico claro: la competitividad entendida desde Barney (1986) y Porter (2008) y la

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informalidad. Ambas categorías no se conciben como fenómenos aislados, sino como dimensiones que
pueden subyacer una a la otra, donde existe una subordinación categórica, pero sobre todo un
entrelazamiento estructural en el Centro Urbano de Santiago de Querétaro; es decir, una coexistencia
permanente.
Con base en lo anterior, estudios como los de Gayosso Ramírez (2017), planteó que la competitividad
se instaura como un discurso político que, en la práctica, no solo limita a ciertos sectores económicos,
sino que no refuerza selectivamente la capacidad de formalización. Estas limitaciones se relacionan
con aquellos sectores que se encuentran en los niveles más bajos del sistema productivo, como los
pequeños productores, tal como lo señala Guzmán (2023), Tokman (2007) y Cerroblanco-Vázquez
et al. (2025).
Esta realidad se alinea con la postura de Solís Lozano et al. (2022) explican que la ciudad opera
mediante mecanismos que determinan qué zonas son consideradas competitivas y cuáles no, aunque
todas deban enmarcarse dentro de un orden legal determinado. Bajo esta intersección emergen la
competitividad y la informalidad como categorías que se entrecruzan y que invitan a una reflexión
crítica. Vergara (2025) ha señalado, la necesidad de analizar las ciudades no solo desde la perspectiva
del ordenamiento urbano, sino desde la marginación y las relaciones territoriales que se configuran en
los espacios que quedan fuera de la formalidad. Esta discusión no es nueva: desde ya se planteaba la
importancia de comprender la relación del individuo con su territorio, su barrio y su espacio cotidiano,
donde históricamente han existido prácticas económicas informales que no necesariamente se integran
—ni son absorbidas— por la lógica de la competitividad. El objetivo de esta investigación fue: describir
la relación entre las categorías de análisis, competitividad e informalidad desde las diametralidades
entre la informalidad y la formalidad en el Centro Histórico de la ciudad de Querétaro.
METODOLOGÍA
Exploró las categorías de análisis de competitividad e informalidad, desde una interpretativa con
elementos de observación en etnográfica.
Referente teórico para el análisis deductivo : una vez alcanzada la mitad del proceso de inmersión y
observación en campo, se consideró pertinente seleccionar un referente teórico que permitiera analizar

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las categorías de competitividad e informalidad. Para ese momento ya se había rastreado información
relevante desde distintas perspectivas. Por un lado, se retomó a Barney (1986), con una visión centrada
en la operatividad interna de las empresas, el enfoque neoliberal y la producción como base de la
competitividad. Por otro lado, se incorporó la perspectiva de Michael Porter, quien entiende la
competitividad desde los indicadores, el desarrollo económico y su articulación con las necesidades
políticas y territoriales. En cuanto a la informalidad, se consideraron los aportes de Herrera Castillo &
Pradilla Cobos (2015) y Espejo (2022), sobre las dinámicas de desarrollo, así como los planteamientos
de Tokman, (2007) en relación con la informalidad entendida desde la heterogeneidad estructural del
territorio urbano, particularmente en una ciudad como Santiago de Querétaro. A partir de estos
referentes se estructuró el análisis de la investigación.
Tipo de estudio: la presente investigación es de carácter cualitativo y partió de un proceso
interpretativo del fenómeno estudiado, basado principalmente en la observación en campo. Se
integraron los hallazgos relacionados con la informalidad y los contrastes existentes frente a la
competitividad. El enfoque adoptado para el estudio tiene elementos de lo etnográfico. No se
desarrolló una etnografía en sentido estricto, debido a las limitaciones temporales, pero sí se
incorporaron elementos etnográficos relevantes. Estos permitieron analizar la relación entre la
competitividad —expresada en los negocios formalmente establecidos— y la informalidad —
representada por vendedores ambulantes y artesanos que comercializan sus productos en el espacio
público—. Esta conexión facilitó una comprensión integral del problema desde una perspectiva
observacional.
Área de estudio: el área de estudio se seleccionó debido a las tensiones registradas durante 2025 entre
vendedores informales, ciudadanía e instituciones encargadas del orden y la regulación del espacio
público en el centro Histórico de Santiago de Querétaro (Jiménez, 2025). El Centro Histórico
constituye un espacio con dinámicas comerciales, turísticas y económicas sólidamente arraigadas,
vinculadas tanto a su trayectoria histórica como a las desigualdades sociales que se expresan en la
coexistencia de comercio formal e informal. Si bien la coyuntura más álgida se presentó en 2025, la

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volatilidad del fenómeno permite que estas tensiones puedan reactivarse, lo que justifica la pertinencia
de la investigación en este territorio.
Observación e inmersión en campo: se realizaron 15 segmentos de observación que permitieron
profundizar en el fenómeno de estudio y comprender su dinámica a través de la inmersión etnográfica.
Las observaciones se distribuyeron de la siguiente manera: tres en marzo, tres en abril, una en mayo,
una en junio, una en julio, una en agosto, dos en septiembre, dos en octubre y una en diciembre de
2025, donde se observó la aplicación de la medida “Plan Orden1”, la tensión llegó a su punto inflexión
entre vendedores ambulantes y artesanos con la fuerza pública que terminó en un choque físico, donde
hubo agredidos en las dos partes implicadas (Jiménez, 2025). Durante este periodo se realizaron
recorridos por distintas calles del Centro Histórico. Los puntos fijos de observación fueron el Jardín
Zenea, la Plaza de Armas de Querétaro, el Jardín Guerrero y la zona aledaña al antiguo Convento de
la Santa Cruz.
La observación de tipo etnográfica: consistió en recorridos sistemáticos para identificar dinámicas
comerciales, interacciones y formas de ocupación del espacio público y algunas fotografías. Las notas
de campo, se utilizaron para registrar lo observado: qué se vendía, quiénes compraban, cómo se
distribuían los vendedores y cuáles eran las dinámicas predominantes. La observación se realizó
principalmente en horas de la tarde, cuando la actividad comercial es más intensa. Toda la información
fue transcrita y sistematizada.
Diálogo informal: se sostuvieron diálogos informales con algunos artesanos. Las conversaciones fueron
breves (entre tres y cuatro minutos) y permitieron comprender parcialmente sus percepciones sobre
el uso del espacio público y las tensiones existentes. Una limitación importante fue que no todas las
personas accedieron a dialogar ni a expresar su opinión sobre la informalidad y su relación con la
competitividad.
Análisis deductivo: posteriormente, se desarrolló un análisis deductivo de carácter exploratorio. Se
sistematizaron las fotografías, el diario de campo y los testimonios obtenidos, construyendo categorías
1 Fue una medida a través de una serie de estrategias de la administración municipal para reubicar a los artesanos del área
de estudio, fuente consultada en Jiménez (2025).

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interpretativas a partir del material empírico. Este análisis se apoyó en los referentes teóricos de Barney,
(1986) y Porter (2008) para la competitividad, y en Tokman (2007) y Espejo (2022) para la informalidad.
Se examinó cómo las dinámicas comerciales formales e informales se articulan con estructuras urbanas,
normativas y económicas. El enfoque final fue interpretativo, articulando los referentes teóricos con
las categorías emergentes del trabajo de campo.
Construcción de categorías analíticas: como se señaló anteriormente, los referentes teóricos
seleccionados permitieron estructurar dos grandes categorías analíticas: competitividad y comercio
informal. Aunque no son categorías opuestas de manera estricta, sí ofrecen una perspectiva analítica
que permite establecer convergencias y tensiones. A partir de estos marcos teóricos se elaboró una
matriz de análisis de que permitió identificar puntos de convergencia y desencuentro entre ambos ejes
conceptuales, con base en las observaciones de campo. Los resultados de este ejercicio se presentan
en la matriz consignada en la Tabla 1.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
El presente documento describe y dialoga sobre la relación de la competitividad y la informalidad en
el Centro Histórico de Querétaro.
La competitividad en Querétaro
En el último informe del Índice Urbano de Competitividad (ICU), Querétaro se ubicó en el sexto puesto
a nivel federal (IMCO, 2025). Esto evidencia que el municipio de Santiago de Querétaro posee una alta
capacidad de respuesta en términos de gestión tecnológica, innovación, desarrollo económico e
integración de los diferentes sectores productivos del municipio. En este contexto, la competitividad
se configura como una línea estratégica consolidada, no solo como parte de un discurso político
sostenido a lo largo del tiempo, sino como resultado de agendas económicas articuladas con el poder
político y la gestión gubernamental. Este proceso ha permitido que la ciudad y el municipio de
Querétaro se posicionen como un modelo ejemplar de desarrollo económico en todo México.
Asimismo, este panorama de competitividad converge de manera directa con la sustentabilidad urbana.
Las dinámicas económicas deberían propiciar una apropiación estructural en materia de innovación,

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avance social y diseño de políticas y programas orientados al desarrollo humano, tomando como base
el modelo competitivo que se ha venido consolidando en el estado y el municipio.
No obstante, existen elementos que matizan este panorama. Al realizar una visita al Centro Histórico
de Santiago de Querétaro e implementar una inmersión en campo, se identificaron situaciones que
podrían interpretarse como fallas estructurales del sistema económico y político, así como del propio
modelo de competitividad promovido en el discurso oficial y en los índices económicos. En esta zona
céntrica se observó una presencia significativa de personas en situación de calle y de vendedores
ambulantes o informales. En los últimos meses, además, se ha registrado una presión progresiva por
reubicar el comercio informal, compuesto en gran medida por artesanos que se han establecido en el
Centro Histórico debido a su alta afluencia turística, buscando asegurar un ingreso económico
(Vázquez-Estrada, 2025). Este escenario abrió una ventana de análisis sobre la informalidad en la zona
histórica de la ciudad, donde se evidencian las limitaciones del sistema económico y las tensiones de
un modelo de competitividad que no logra integrar de manera efectiva a todas las capas sociales ni a
todos los modelos productivos, de donde surge la inquietud, la competitividad es exclusivamente para
los sectores empresariales e industriales, relegando las economías de subsistencia. En consecuencia,
la competitividad se enuncia principalmente en términos de las esferas empresariales e industriales,
dejando en un segundo plano las dinámicas económicas informales que también configuran la realidad
urbana.
Informalidad: interacción en la zona céntrica de Querétaro
Para continuar analizando la intersección entre competitividad e informalidad en una ciudad que
presenta un Índice de Desarrollo Humano de 0,8 —considerado alto—, resultó necesario recurrir al
proceso de inmersión en campo (IMCO, 2025). Este enfoque permite comprender que la informalidad
no puede medirse únicamente en términos de su impacto fiscal, tributario o de afectación a los ingresos
del Estado y de las arcas federales. Desde esta perspectiva, la competitividad se impulsa bajo la lógica
de la legalización y formalización de los negocios, así como de la creación de nuevas empresas dentro
del modelo económico neoliberal. De acuerdo con Espejo (2022), las estrategias gubernamentales
orientadas a modelos competitivos priorizan precisamente estos procesos de formalización como eje

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del desarrollo económico. Sin embargo, esta lógica deja en un segundo plano el hecho de que no todos
los actores económicos pueden integrarse fácilmente a esa matriz productiva. El beneficio de la
competitividad suele asociarse principalmente a grandes superficies, industrias y empresas que
generan un impacto económico directo en los mecanismos de recaudación y tributación del municipio
de Querétaro. En este sentido, el énfasis recae en aquellos sectores que fortalecen de manera inmediata
las finanzas públicas.
En el Centro Histórico se observó con claridad esta tensión: conviven negocios formalmente
constituidos con actividades informales. Esta coexistencia produce fricciones en la manera en que se
configura el espacio urbano y en la forma en que interactúan lo formalmente establecido y lo informal.
No obstante, estas tensiones no son homogéneas. Según el informe de Gayosso Ramírez (2018),
algunos comerciantes formales de la zona manifiestan inconformidad frente a la presencia de
vendedores informales, mientras que otros no perciben la situación de la misma manera. La
informalidad en una ciudad competitiva parece contradecir los ideales y las dinámicas económicas
promovidas desde el discurso oficial. Los procesos de regulación y control suelen sustentarse en
narrativas políticas que enfatizan aquello que no tributa o que se encuentra por fuera del sistema fiscal.
Sin embargo, la competitividad constituye una esfera más amplia: promueve una economía innovadora,
digitalizada y globalizada, donde el aumento en las tasas de recaudo se justifica en función de su
posterior redistribución social.
En este marco, los vendedores informales no solo representan una categoría económica, sino una
forma de reflexionar sobre una condición social vinculada a situaciones de vulnerabilidad. Muchos de
ellos pueden ser, podrían ser beneficiarios de programas sociales, son indígenas, población flotante o
que han tenido que moverse de sus lugares de origen. Por tanto, la informalidad no debe entenderse
exclusivamente como un problema de formalidad o tributación, sino como una expresión de
desigualdad estructural. Este contraste evidencia la tensión existente entre la noción política de
competitividad urbana y las realidades sociales que emergen en el Centro Históricos de la ciudad de
Santiago de Querétaro. La intersección entre competitividad e informalidad obliga, entonces, a

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repensar el concepto mismo de competitividad más allá de sus indicadores económicos, incorporando
dimensiones sociales y humanas que también configuran la ciudad.
Formas de reacción de los vendedores
Ante el anterior panorama surgen elementos importantes. Los vendedores informales que
comercializan sus artesanías en la zona céntrica se han visto afectados por la presión de la fuerza
pública para reubicarlos en zonas distintas, donde tal vez sus productos no se comercialicen con la
misma eficacia ni generen ingresos de manera rápida, lo que ha dado lugar a mecanismos de resistencia
(Figura 1). Estos mecanismos de resistencia se expresan en consignas y arengas que resaltan la
necesidad de fortalecer el patrimonio histórico a través de la artesanía y de reconocer la figura del
vendedor ambulante o informal como parte de una ciudad en desarrollo, este fenómeno está
documentado por López-Borbón (2023), en Bogotá, donde las tensiones de los vendedores informales
se parecen a las de Querétaro, resignificar el trabajo de los vendedores informales ambos casos en
ciudades con altos nivel de competitividad para sus respectivos países. Como se señaló anteriormente,
el tema no debe centrarse únicamente en lo tributario o en los aportes a las arcas del Estado, sino
también en cómo se entiende la ciudad en términos de las personas que viven de sus artesanías y que
representan parte del patrimonio cultural.
Figura 1. Carteles sobre las inconformidades expresada por las comunidades indígenas que trabajan
en la informalidad

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Fuente: elaboración propia. Fotografía tomada en febrero 3 de 2026. Los carteles muestran la informalidad por las acciones
ejercidas por la fuerza pública. Esta forma de resistencia y denuncia, habla de la necesidad de un trabajo digno y el respeto
de los acuerdos con las autoridades locales; se encuentra en la Plaza de Armas del Centro Histórico de la ciudad de Santiago
de Querétaro. Estas fotografías ofrecen y dan cuenta de la forma de operar la ciudad competitiva.
Parece existir una relación simbiótica en la que el vendedor de artesanías, muchos de ellos en situación
de informalidad, resulta necesario para que el turista perciba la importancia de la ciudad de Querétaro.
La ancestralidad, la cosmovisión y la idiosincrasia que aún se preservan en algunos elementos también
se reflejan en esta población, que a su vez evidencia las fallas estructurales de una economía
competitiva. La reacción de estas personas está asociada a la demanda de definir los lugares donde
pueden ubicarse. Este debería ser un proceso consultivo y participativo para su reubicación, debería
ser vinculante y no impositivo. Sin embargo, se han generado mecanismos de fuerza cuya aplicación
resulta desigual, lo cual incide directamente en la economía informal, en el uso del espacio público y
en el modelo de competitividad. Así, la diametralidad entre informalidad y competitividad se manifiesta
en el plano del espacio público, que es cohabitado por la ciudadanía. Es la ciudad, a través de su fuerza
pública, quien impone cambios en el escenario de venta y en el proceso comercial del artesano
informal que se ubica en la calle. Los mecanismos de control determinan su desplazamiento, generando
un movimiento constante de un lugar a otro bajo presión institucional.
Asimismo, debe considerarse que muchos de estos vendedores son indígenas y conciben el comercio
desde el espacio público, al aire libre, y no necesariamente desde espacios cerrados destinados
formalmente a la actividad comercial, según Chi Aguilar et al. (2019). También es importante reconocer
que han estado presentes durante décadas; lo que ocurre ahora es que se ha hecho más evidente la
intención de la gestión pública por regular su situación. En este contexto, la ciudad de Querétaro busca
demostrar que cuenta con un mecanismo de planificación urbana y de competitividad suficientemente
robusto para organizar, medir, recaudar y controlar el espacio público y las actividades económicas.
Se trata de un mecanismo de operatividad del gobierno municipal orientado a mantener un
determinado statu quo, fortaleciendo el sistema empresarial tanto a pequeña como a gran escala. No

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obstante, el conflicto en el Centro Histórico parece concentrarse en la escala más baja: el vendedor de
artesanías que se ubica en la calle.
Contraste: informalidad-competitividad
Los elementos expuestos en la Tabla 1 demuestran cómo las diametralidades en la ciudad de Santiago
de Querétaro operan dentro de un sistema en el que existen sectores claramente más competitivos.
No obstante, su dinamismo se explica por el grado de inclusión estratégica que los sectores poseen
para impulsar mayores niveles de desarrollo. Si bien el discurso oficial ha presentado un modelo
integral basado en competitividad, innovación e incluso sustentabilidad —respaldado por indicadores
como el Índice de Desarrollo Humano de 0.818 (Municipio de Querétaro, 2025) y el Índice de
Competitividad Urbana, Medio Alto (IMCO, 2025)—, en la práctica dicho modelo prioriza ciertos
actores económicos. Estos indicadores resultan relevantes porque atraen inversión extranjera,
dinamizan la economía y fomentan el crecimiento urbano. Sin embargo, este mismo proceso implica
una priorización sectorial, particularmente de aquellos actores con mayor capacidad de recaudación
fiscal, lo que a su vez incrementa los indicadores macroeconómicos de la ciudad. En este contexto, la
competitividad no opera como un elemento neutral, sino como un mecanismo que favorece
determinados sectores formales, mientras deja por fuera otras dinámicas económicas ejemplo, la
informalidad.
Tabla 1. Diametralidades entre Competitividad e Informalidad
Dimensión Competitividad Informalidad
Económica
Prevalece la formalización de
los negocios.
Orienta a las empresas a
innovar y la digitalización de
procesos.
Creación de nuevos negocios
legalmente constituidos.
Autoempleo.
Subsistencia.
Priorización de actores
Grandes empresas.
Transnacionales.
Sectores con mayor impacto
fiscal.
Vendedores
ambulantes.
Artesanos.
Población vulnerable.
Dimensión fiscal
Altos niveles de recaudación
fiscal.
Aumento del erario público.
No hay tributo por las
condiciones laborales.
Espacio público Planificado y regulado por las
instituciones y el gobierno.
Apropiación de manera
cotidiana

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Urbana
Ciudad organizada y alineada a
la competitividad para atraer la
inversión nacional y extranjera.
Personas que viven el
centro de la ciudad con
movilidad por todo el
espacio para vender sus
productos.
Social
Altos niveles de Índice de
Desarrollo Humano (IDH) y
nivel medio alto de Índice de
Competitividad Urbana (ICU).
Desigualdad estructural y
vulnerabilidad social.
Discurso político Modernización, innovación y
progreso.
Derechos al trabajo,
resistencia social y
pertenencia al centro de la
ciudad.
Patrimonio Centro Histórico atractivo de
una ciudad estratégica del país.
Artesanías e indígenas que
recuerdan el pasado.
Mecanismos de regulación
Formalización de los negocios,
control y autoridad sobre el
espacio público.
Demanda por respeto al
trabajo, consignas que
responden a la fuerza
ejercida por el aparato
institucional.
Visión de desarrollo Recaudo, fiscalización e
inversión, igual a
competitividad.
Vivir la cotidianidad desde
su trabajo
Fuente: elaboración propia con información obtenida de la observación en campo.
La matriz de la diametralidad (informalidad- competitividad) obtenida a través de la observación
directa en campo, sugirió que el modelo competitivo no logra integrar plenamente a los vendedores
informales ni a las economías de subsistencia que ocupan el espacio público. Aunque el discurso la
presenta como una estrategia integral de ciudad, su alcance no incorpora de manera efectiva a quienes
operan desde la periferia socioeconómica. El espacio público se concibe entonces como un escenario
de racionalidad administrativa: aplicación de la norma, regulación jurídica y capacidad institucional
para controlar, organizar y ordenar el territorio bajo reglas económicas formales. En contraste, la
informalidad funciona desde otra lógica: una cultural y socio-territorial, vinculada al derecho al trabajo,
a la preservación de la identidad y a la garantía mínima de subsistencia. No se trata simplemente de
una oposición económica entre formal e informal, sino de una tensión estructural que revela
dimensiones sociales y territoriales profundas.
Si bien la tributación de las grandes empresas es relevante —en tanto permite financiar programas
sociales y fortalecer ciertas políticas públicas—, persiste una desigualdad estructural. La población que
ejerce actividades como la venta ambulante de artesanías o alimentos permanece inserta en una

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estructura que no logra integrarla plenamente al modelo de desarrollo dominante. De este análisis
emerge una categoría epistémica potente: mientras el sistema político y económico proyecta una
imagen de ciudad competitiva, eficiente, con alta capacidad de recaudo y respuesta institucional, la
informalidad desvela las fracturas sociales y las tensiones derivadas de un modelo que no incorpora
de manera equitativa el autoempleo y la economía informal.
Esta matriz de diametralidades reveló una diferencia de escalas. La competitividad opera en el nivel
macro, a través de indicadores, métricas de desempeño y posicionamientos estratégicos. La
informalidad, en cambio, se manifiesta en el nivel micro: el vendedor que ocupa la calle, que depende
de la venta diaria para garantizar su alimentación, que se desplaza por la ciudad en busca de
oportunidades. De acuerdo con lo anterior, Vargas-Villafuerte et al. (2022), expresaron que, invertir la
escala analítica implica dentro del modelo neoliberal en el Lima, Perú, implica ver la informalidad y la
competitividad desde la marginalidad; sucede de forma parecida en el área de estudio, reconocer que
el conflicto no es únicamente económico, sino una cuestión de acceso desigual a recursos,
oportunidades y derechos, lo cual se traduce en condiciones persistentes de vulnerabilidad.
CONCLUSIONES
La presente investigación logró cumplir su objetivo y responder a la pregunta planteada. Esto se
contrastó y estructuró mediante la matriz de diametralidades, en la cual se evidenció la relación entre
informalidad y competitividad a través de tensiones que no son accidentales ni meramente
metodológicas o discursivas, sino estructurales. Se encontró que la competitividad en la ciudad de
Querétaro está basada en un proyecto dirigido a la planificación económica, el ordenamiento y el
control de la ciudad. Al mismo tiempo, la investigación demostró que la informalidad emerge como
expresión de desigualdad, también como manifestación de la cultura y la historia que reposan en la
ciudad. Aunque constituye una estrategia de supervivencia, la presencia de personas que comercializan
artesanías y otros productos en el espacio público forma parte de la construcción urbana. No obstante,
las políticas orientadas al reordenamiento del Centro Histórico, mediante procesos de reubicación,
parecen ignorar la dimensión cultural que estos actores representan y el significado social de sus
prácticas económicas.

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A pesar de esta tensión, informalidad y competitividad, aunque aparentemente diametrales, coexisten
en el territorio, particularmente en el Centro Histórico. La competitividad se encuentra fortalecida por
niveles de legitimidad institucional y respaldo político, mientras que la informalidad suele presentarse
como una imagen que no se desea proyectar en una ciudad que aspira a consolidarse económicamente.
En términos teóricos, esta investigación plantea que la competitividad urbana, más que un simple
indicador, debe entenderse como una categoría política, que puede producir exclusiones,
especialmente sobre economías informales o emergentes cuyos actores luchan cotidianamente por su
subsistencia. El principal aporte teórico consiste en movilizar el concepto de competitividad,
cuestionándolo como noción aparentemente neutra y absoluta. Se sostiene que, aunque es dominante
en la ciudad y en muchas regiones de México, debe ser problematizada, ya que puede fracturar el
comercio informal, desconocer jerarquías socioculturales y desnaturalizar formas de trabajo que no se
ajustan a la lógica tributaria formal.
Asimismo, otro aporte relevante es la demostración de cómo operan distintas escalas en esta tensión:
una escala macro, donde la competitividad se consolida mediante índices, políticas públicas y respaldo
gubernamental; y una escala micro, donde la informalidad se expresa en las experiencias cotidianas de
personas que coexisten en el Centro Histórico y cuya realidad suele ser ignorada, aunque
permanentemente regulada y presionada. Entre las limitaciones de la investigación se encuentra la
dificultad epistemológica de comprender cómo puede concebirse una ciudad competitiva sin comercio
informal en su Centro Histórico, considerando que esta situación no es exclusiva de la ciudad de
Querétaro, sino recurrente en ciudades latinoamericanas, brevemente se habló del caso de Bogotá-
Colombia. A nivel metodológico, se evidenció la reticencia de algunas personas vinculadas a la
economía informal para participar en entrevistas o profundizar en sus experiencias, debido al temor a
ser cuestionadas o estigmatizadas, lo cual limitó el alcance del estudio. Finalmente, se recomienda que
futuras investigaciones profundicen en las historias de vida de los comerciantes informales del Centro
Histórico, con el fin de comprender problemas desde una perspectiva fenomenológica y orgánica, que
permita captar la dimensión humana que subyace a las dinámicas económicas y urbanas analizadas.

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