
Recibido:09/02/2026 Aprobado:10/03/2026
Vol 6 N|1
1092 | P á g i n a
DOI: https://doi.org/10.70208/3007.8245.v6.n1.383
Educación para la intervención de pacientes con síndrome de burnout en
cuidadores de pacientes: fomentando la conciencia social
Jennifer Rodríguez Montero
jennyds59@gmail.com
https://orcid.org/0009-0007-3082-3357
CCSS
Costa Rica
RESUMEN
Este es el resultado de un proceso de práctica profesional supervisada que incluyó la realización de
una charla interactiva dirigida a cuidadores de pacientes oncológicos y no oncológicos en San
Ramón. Durante esta actividad se presentó un caso clínico que sirvió como base para abordar el
síndrome de burnout, el cual fue identificado en el contexto del mismo evento. El trabajo se
desarrolla desde una perspectiva centrada en la relevancia del autocuidado en sus diferentes
dimensiones: física, emocional, social y espiritual, particularmente en los cuidadores principales que
enfrentan el síndrome de burnout. Asimismo, se implementaron estrategias orientadas a la población
encargada del cuidado de pacientes en el ámbito domiciliario y dentro de su entorno familiar, con el
fin de promover prácticas de autocuidado que contribuyan a mejorar su bienestar y calidad de vida.
Palabras clave: síndrome de burnout, cuidador, autocuidado, dimensión espiritual, contexto social

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Education for the intervention of patients with burnout syndrome in patient
caregivers: promoting social awareness
ABSTRACT
This report is the result of a supervised professional practice process that included an interactive talk
aimed at caregivers of both oncological and non-oncological patients in San Ramón. During this
activity, a clinical case was presented which served as the basis for addressing burnout syndrome,
identified within the context of the same event. The work is developed from a perspective centered
on the relevance of self-care in its different dimensions: physical, emotional, social, and spiritual,
particularly among primary caregivers facing burnout syndrome. In addition, strategies were
implemented for the population responsible for patient care in the home setting and within the family
environment, with the aim of promoting self-care practices that contribute to improving their well-
being and quality of life.
Keywords: bornout syndrome, caregiver, self-care, spiritual dimension, social context

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INTRODUCCIÓN
El síndrome de burnout, también conocido como desgaste ocupacional, es un estado emocional
derivado del estrés laboral crónico que afecta la capacidad de los individuos para afrontar las
demandas de su trabajo. En el caso de los cuidadores de pacientes, este se intensifica debido a la
presión social, familiar y emocional asociada al cuidado de personas con enfermedades crónicas.
Este fenómeno fue descrito por primera vez en 1974 por Herbert Freudenberger.
Posteriormente, Maslach y Jackson (1981) lo conceptualizaron como un síndrome
tridimensional compuesto por agotamiento emocional, despersonalización y una disminución
del logro personal.
Los cuidadores que experimentan burnout enfrentan dificultades tanto físicas como
emocionales, frecuentemente relacionadas con la falta de compensación económica. En
muchos casos, se trata de mujeres con responsabilidades familiares, lo que incrementa la
carga emocional y puede provocar síntomas como ansiedad, irritabilidad, depresión e
insomnio.
Rivera et tal. (2018), teorizan sobre los siguientes aspectos que se resumieron a partir de lo
planteado:
Cambios en el estado de ánimo: la persona tiende a irritarse fácilmente, por lo que desaparecen sus
buenas intenciones, lo que a su vez genera conflictos que no hubieran sido necesarios en otras
circunstancias.
Desmotivación: se pierde la motivación por la labor que debe realizar, esto puede deberse a que las
situaciones sobrepasan sus capacidades o a la extensión de su jornada de trabajo.
Agotamiento mental: implica que la persona pierda capacidades cognitivas importantes como el
razonamiento y la memoria.
Falta de energía y menor rendimiento: quien trabaja experimenta cansancio constante, lo que hace
que su ritmo de trabajo baje o que cometa errores importantes en sus tareas.
Ante esta problemática, se evidencia la necesidad de desarrollar estrategias e intervenciones
orientadas a reducir la carga del cuidador. No obstante, existe una limitada profundización

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investigativa y escasez de propuestas que integren variables como la edad, el tiempo de
servicio y los vínculos familiares.
En este contexto, el estudio propone diseñar una intervención dirigida a cuidadores,
particularmente en el ámbito de los cuidados paliativos, tomando como base un caso
identificado en una charla interactiva y sustentada en estudios previos.
METODOLOGÍA
En Costa Rica, los cambios demográficos y sociales, junto con el envejecimiento de la población, han
provocado un aumento en las enfermedades crónicas degenerativas, lo que ha incrementado la
incidencia del síndrome de burnout, especialmente en cuidadores de pacientes. Estos, en particular
quienes atienden a personas en cuidados paliativos, enfrentan altas demandas físicas, emocionales y
psicosociales, lo que los expone a un entorno altamente estresante que puede afectar su salud mental
y calidad de vida.
El aumento de la expectativa de vida y el envejecimiento de la población han traído como
consecuencia la aparición de enfermedades crónico-degenerativas, entre las que sobresalen
las demencias. Como se deduce de lo mencionado por Pardo (2023), este tipo de trastornos
provocan sobrecarga en los familiares, quienes forzosamente deben reorganizar su vida para
brindar los cuidados necesarios al paciente afectado por ellos. En este contexto, es
sumamente común que se desarrolle lo que se conoce actualmente como síndrome de
burnout.
Saborío e Hidalgo (2015)
realizaron una investigación bibliográfica titulada “Síndrome de Burnout” en la que se mencionan
aspectos históricos del burnout, su definición, la epidemiología, la etiología, la presentación clínica, el
diagnóstico, el tratamiento y la prevención. Las principales conclusiones señalan que este síndrome
tiene una incidencia alta en personal que se dedica al cuidado de la salud, además de que es
conocida su relación con afectaciones en la calidad de vida de las personas que lo experimentan, por
esto es indispensable trabajar tanto en su tratamiento como en su prevención. Lo anterior, no
solamente a nivel individual, si no a nivel social, ya que su manejo adecuado podría traer

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consecuencias positivas como mayores ingresos, mejor trato a los pacientes, menos ausentismo,
entre otros.
Por otra parte, Morales y Poveda (2015) desarrollaron un estudio llamado “Grado de Sobrecarga y
Afectación a la Salud, en el Cuidador del Paciente Inmovilizado Perteneciente a la Unidad de
Atención Comunitaria Geriátrica del Hospital Nacional de Geriatría y Gerontología”. Este estudio era
de naturaleza descriptiva, de tipo transversal y con un enfoque cuantitativo. Tenía como objetivo
“medir el grado de sobrecarga y afectación de la salud en el cuidador del paciente inmovilizado por
medio de escalas evaluativas” (p. 229); esto para incentivar la salud en los cuidadores que asisten a la
Unidad de Atención Comunitaria Geriátrica del Hospital Nacional de Geriatría y Gerontología Dr.
Raúl Blanco Cervantes. El principal resultado del estudio es que más de la mitad de las personas
cuidadoras presentaban sobrecarga, además de que sufrían una afectación importante en su salud.
Sánchez y Fontalba, (2017) desarrollaron el proyecto “Consecuencias del Burnout de Cuidadores de
Pacientes con Demencia”. Mediante este estudio pretendían conocer la situación de las personas que
cuidan a pacientes con demencia a través de una revisión bibliográfica. A través de esta, se logró
determinar que existen repercusiones físicas y psicológicas en las personas cuidadores, estas se
manifiestan con señales como la falta de sueño, fatiga crónica, aislamiento, desconcentración,
cambios de humor, irritabilidad, cambios de humor, alteraciones psiquiátricas (como la depresión) y
alteraciones en el apetito. Por tanto, abordar el burnout en cuidadores no solo implica comprender
sus manifestaciones, si no también desarrollar intervenciones oportunas y sostenibles que permitan
reducir su efecto.
Evelyn León desarrolló en 2021 una tesis relacionada con el tema, se trata del proyecto “Síndrome
de Burnout en Cuidadores Formales de Pacientes Oncológicos”. La meta de la investigación fue
confeccionar una revisión bibliográfica sobre el síndrome de Burnout en cuidadores formales de
pacientes oncológicos en América Latina, lo anterior mediante la metodología cualitativa. Los
resultados señalan que la escala más utilizada para identificar la presencia o no del burnout es el
Inventario de Maslach (MBI). Por otro lado, establece que, tanto el personal de enfermería como los
cuidadores formales, “están bajo actividades que generan estrés muy elevado y a su vez se traducen

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en síndrome de Burnout, debido a la carga del trabajo, la carga emocional y el largo tratamiento que
deben realizar los pacientes oncológicos” (p. 6). Además, se observó que la población que predomina
en cuidados oncológicos es femenina y es más sensible a desarrollar el síndrome. Por último, se
señala que el factor de riesgo más sobresaliente es la carga laboral excesiva.
Los cuidadores deben adaptarse constantemente a cambios en la condición del paciente,
tomar decisiones complejas y brindar apoyo emocional prolongado, lo que favorece la
aparición de síntomas como ansiedad, depresión, fatiga e irritabilidad. Ante esta realidad, se
vuelve fundamental implementar estrategias de intervención, educación continua y
promoción del autocuidado, tanto en el primer como en el tercer nivel de atención, con el fin
de detectar y prevenir el burnout de manera temprana.
Como último antecedente internacional, un año después, en 2022, Peredo et al. desarrollaron la
investigación “Síndrome de Burnout, Ansiedad, Depresión y Ciclo Reproductivo en Cuidadoras
Informales de Pacientes con Cáncer”. En este sentido, las tres dimensiones (burnout, ansiedad y
depresión) se analizaron en 37 cuidadoras informales de pacientes con cáncer. Estas se dividieron en
dos grupos, uno con ciclo reproductivo presente y el otro con cuidadoras en posmenopausia. Las
principales conclusiones arrojaron que ninguna de las cuidadoras en posmenopausia desarrolló
ninguna de las dimensiones analizadas, además de que estas tenían más apoyo familiar. Además, se
señaló que estos aspectos parecían tener un efecto protector con respecto al síndrome.
Los cuidadores que experimentan Burnout enfrentan desafíos tanto físicos como
emocionales, los cuales están asociados con la falta de compensación financiera. Estos
cuidadores suelen ser mujeres encargadas del hogar; hijas o esposas de la persona bajo su
cuidado, y es probable que tengan niveles educativos limitados, lo que puede desencadenar
sentimientos de ira, frustración, dificultades para dormir, irritabilidad, ansiedad y depresión.
• Síntomas a nivel físico: implica la presencia de dolor, tanto a nivel muscular como articular, esto
como resultado del estrés. Por lo general, se manifiesta en diversas contracturas musculares, sobre
todo en la zona de la espalda.

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Además, Rivera et al (2018), hacen alusión a que se podría hablar de alteraciones psicosomáticas
como los problemas gastrointestinales o cardiovasculares, dolores de cabeza o cefaleas, mareos, tics
nerviosos, palpitaciones, taquicardias, aumento de la presión arterial, dolores musculares, trastornos
del sueño e inapetencia sexual. En términos generales, todos estos aspectos invaden tanto la parte
social como la familiar, lo que hace que las personas que lo padecen terminen en aislamiento.
Principales herramientas para prevenir el bornout
El primero de ellos, según se deduce de lo planteado por Llorens y Salanova (2011), es el apoyo. Esto
debido a que plantean que el soporte familiar y los amigos serán decisivos para superar el burnout,
aspecto que se puede complementar con una terapia o ayuda psicológica de un psicólogo con el que
hable de sus problemas. Por otra parte, es necesario identificar las causas y síntomas, lo que permite
partir de ello para crear un plan para resolver lo que le molesta. Por ejemplo, hablar con la familia
sobre lo que está sucediendo, no asumir que no se puede solucionar los problemas, atender a las
propias necesidades y evitar la saturación resulta vital. No hay que desestimar la importancia de
pedir ayuda, ya que puede resultar muy efectivo programar ciertos momentos de escape o
desconexión.
Además, el impacto del síndrome no se limita al ámbito individual, sino que también afecta el
entorno organizacional, generando consecuencias como ausentismo laboral, disminución en
la calidad de la atención y menor productividad. Por ello, su abordaje integral resulta clave
para mejorar tanto el bienestar de los cuidadores como el funcionamiento de los sistemas de
salud.
Llorens y Salanova, 2011, también plantean que el primer paso para cuidar a otros es cuidarse uno
mismo”, según lo precisó doctor Simón Fernández Nievas, médico clínico y director Médico.
Además, ordenar las prioridades, llevar una agenda que incluya aquellos recursos y datos para saber
adónde recurrir y qué hacer en caso de cualquier eventualidad es un buen primer paso. De igual
forma, es importante seguir sosteniendo parte de su proyecto vital y de las actividades que se
realizaban hasta entonces, ya que es fundamental para encontrar un equilibrio con el espacio
personal.

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Arrieta (2023) que el autocuidado da un sentido a nuestro paso por el mundo, ya que nos da
consciencia de todo aquello que se vive, hace que se disfrute de la vida de una manera plena. En
general, las acciones de las personas cobran fuerza y la existencia toma sentido cuando se encuentra
el combustible, la esencia, la razón o la misión personal. Por otra parte, también plantea que hay
maneras de promoverlo, pero se requiere atravesar un camino ligado a la dimensión espiritual, no
exactamente ligado a una religión, si no con la finalidad de nutrir el alma desde lo más profundo. La
meditación, acercarnos a la naturaleza, hacer yoga o leer filosofía son algunos ejemplos de cómo
nutrir el autocuidado espiritual.
El autocuidado práctico se trata precisamente de esto, de organizar y optimizar el tiempo y la calidad
de este, repartido equilibradamente en las distintas áreas de la vida. Se puede llevar una agenda,
aprender a diferenciar lo urgente de lo importante, en síntesis, dedicar parte del día a organizar las
tareas por realizar es fundamental para el autocuidado, esto para centrarse más en el autocuidado
práctico, ya que uno de los bienes más importantes que se posee es el tiempo, por lo que aprender a
gestionarlo de manera eficaz es clave para disfrutar al máximo de la vida. Por lo tanto, es básico
conocer e integrar, en el día a día, las herramientas de gestión del tiempo que sean más eficaces para
los casos en concreto. Lo anterior se resumió de las teorías planteadas por Arrieta (2023).
A continuación, se resume, en una figura, las principales herramientas para incentivar el
autocuidado en la vida cotidiana, en las distintas áreas de realización personal:

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Figura 2. Recomendaciones Para Promover el Autocuidado
Nota: elaboración propia, adaptado de Arrieta, (2023).
Este estudio pretende especificar una propuesta para responder a la problemática del burnout en
cuidadores de pacientes. A la vez, presenta información acerca del descubrimiento del síndrome de
burnout en uno de los participantes de la charla interactiva. Se pretende desarrollar este caso
específico al utilizar estudios previos como fuente. Lo anterior, con el propósito de diseñar un
proceso de intervención. Este proceso se dirigirá hacia cualquier persona, con el fin de que sea una
herramienta para todos los niveles de atención. Enfocado en aquellos cuidadores principales que
estén experimentando este síndrome.
En cuanto a los antecedentes, tanto a nivel internacional como nacional, los estudios coinciden en
que los cuidadores presentan altos niveles de sobrecarga y afectaciones físicas y psicológicas. Se
identifican factores de riesgo como la carga laboral excesiva, el estrés prolongado y el limitado apoyo
social. Asimismo, se evidencia que el burnout impacta negativamente la calidad del cuidado
brindado, lo que refuerza la necesidad de desarrollar intervenciones efectivas orientadas a su
prevención y tratamiento.Participar de
Actividades
Cultutales
Ej. Teatro, baile,
cine... .
Practicar Ejercicios de
Relajación
Ej: Meditación guiada o
respiración.
Desarrollar
Actividades
Artísticas
Ej: Artes plásticas,
costura o cocina
Realizar Actividad
Física
Ej: Ejercicios dos o
tres veces por semana.
FÍSICO EMOCIONAL
SOCIALESPIRITUAL

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A continuación, se resumen los tres principales síntomas, estos se deducen de lo planteado por
Rivera et al (2018)
• Falta de realización personal: la autoestima se ve lesionada o disminuida, existen sentimientos
de frustración y pocas expectativas de cambios. Además, se aumenta tanto el estrés físico
como el cognitivo.
• Agotamiento emocional: el deterioro en esta área se combina con el agotamiento psíquico y
físico. Por lo general, se produce al desarrollar actividades diarias y constantes con personas
que hay que cuidar.
• Despersonalización: es el síntoma más preocupante, ya que la persona deja de tener
motivación y se vuelve susceptible a la irritación.
La cuarta actividad fue la exposición y discusión de varios estudios de caso. Las moderadoras
presentaron varios estudios de caso que tenían como protagonistas a cuidadores con un diagnóstico
de síndrome de burnout. Conforme se avanzaba en la experiencia, los diferentes participantes del
taller podían exponer sus ideas y cómo se identificaban con los aspectos que se narraron.
RESULTADOS
Enfoque
En el presente artículo se empleó un enfoque cualitativo, entendido como un diseño orientado a la
recopilación de datos relacionados con experiencias particulares de un fenómeno, tales como
respuestas a preguntas abiertas, análisis de casos y descripciones de vivencias. Este enfoque permite
el uso de técnicas como entrevistas y encuestas, mediante las cuales se obtiene información que
posteriormente es interpretada y analizada.
Se optó por este enfoque debido a que facilita el estudio de caso como técnica principal de
recolección de información, permitiendo interpretar de manera fidedigna las experiencias de los
participantes. Asimismo, se trata de un proceso inductivo, recurrente y contextualizado.
Diseño
Para esta prueba se utilizó un diseño narrativo, también conocido como biográfico, el cual se centra
en la historia de vida de una persona, recopilando sus experiencias y reproduciendo sus relatos de la

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forma más fiel posible. Esto permite reflexionar sobre el caso y explicarlo de manera comprensible.
Como señala Gibbs (2012), “el análisis cuidadoso de los temas, el contenido, el estilo, el contexto y el
relato de narraciones revelará la comprensión de las personas del significado de los acontecimientos
clave en su vida o en su comunidad” (p. 84).
En este sentido, este diseño permitió profundizar en la historia de vida de la cuidadora principal
participante del taller, así como evidenciar las consecuencias físicas, psicológicas y sociales
asociadas al síndrome de burnout en personas que cuidan pacientes con condiciones que limitan sus
actividades diarias.
Sujetos de intervención
La muestra fue seleccionada por conveniencia. En síntesis, se trabajó con una de las cuidadoras
participantes del taller, cuya historia fue retomada para el desarrollo del análisis de caso.
Instrumento
Se aplicaron entrevistas semiestructuradas de corta duración, realizadas de manera presencial. A
partir de estas, se obtuvieron datos cualitativos relevantes, destacando el agotamiento del cuidador
como uno de los principales hallazgos, el cual se integró en la propuesta de intervención.
La metodología incluyó además la realización de un taller enfocado en el autocuidado de los
cuidadores. Durante su desarrollo, se identificó un caso clínico relacionado con el síndrome de
burnout, el cual fue seleccionado debido a su relevancia y recurrencia en las experiencias
compartidas. La prueba se elaboró con base en las vivencias de las participantes.
Para la obtención de resultados, se utilizó la Escala de Zarit, la cual permitió identificar aspectos
clave relacionados con la sobrecarga y el autocuidado del cuidador.
Fundamentación ética
El presente artículo cuenta con el consentimiento informado de la participante, documento mediante
el cual se autoriza el uso de la información proporcionada, respetando su autonomía y capacidad de
decisión.
Asimismo, se le explicó que los datos serían utilizados únicamente con fines educativos,
específicamente para la elaboración de esta prueba. Se garantizó en todo momento la

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confidencialidad, asegurando que su identidad y datos personales no serían revelados durante el
proceso.
Figura 1. Áreas Sintomáticas Asociadas al Síndrome de Burnout
Nota: elaboración propia, adaptado de Rivera et al, 2018 (2023)
DISCUSIÓN
Historia clínica y análisis del caso:
Se trata de una paciente femenina de 82 años con múltiples patologías crónicas, entre ellas
hipertensión arterial, diabetes mellitus, dislipidemia, síndrome depresivo, demencia, obesidad grado
III y úlceras por presión grado II. Presenta una funcionalidad severamente limitada, con dependencia
total según la Escala de Karnofsky (40) y el índice de Barthel (<20).
La paciente recibe tratamiento farmacológico para el control de sus enfermedades y atención médica
por parte de la CCSS, lo que ha permitido mantener estabilidad clínica. No obstante, debido a su
condición de encamamiento, requiere cuidados constantes, incluyendo atención de enfermería,
terapia física y seguimiento especializado, algunos de los cuales implican gastos adicionales asumidos
por la familia.

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La cuidadora principal, quien es su hija, asume la totalidad de la responsabilidad del cuido sin apoyo
constante de otros familiares, lo que ha generado una sobrecarga significativa. Como consecuencia,
presenta síntomas asociados al síndrome de burnout, tales como cefalea, insomnio, lumbalgia,
ansiedad y depresión. Además, enfrenta limitaciones económicas y dificultades para satisfacer sus
propias necesidades básicas y de autocuidado.
En la esfera psicosocial, la cuidadora recibe atención médica y tratamiento farmacológico por
depresión, así como apoyo psicológico periódico. Sin embargo, la carga emocional y física persiste
debido a la falta de una red de apoyo familiar estructurada. En el ámbito espiritual, su participación
en actividades religiosas se ha visto limitada por las demandas del cuido.
El análisis del caso evidencia la necesidad de intervención integral, incluyendo apoyo psicológico,
trabajo social y la creación de una red de cuido familiar que permita distribuir las responsabilidades.
Asimismo, se destaca la importancia del autocuidado del cuidador como un elemento clave para
prevenir el deterioro de su salud y garantizar una atención adecuada a la paciente.
Estrategias de intervención
Se diseñó una propuesta de intervención centrada en el autocuidado del cuidador, mediante el
desarrollo de un taller interactivo dirigido a personas cuidadoras de pacientes dependientes.
El taller, titulado “Cuidarme para cuidar”, se llevó a cabo en la Asociación Acompáñame de San
Ramón, con la participación de 22 personas, entre cuidadores familiares, asistentes y voluntarios. Su
objetivo principal fue brindar herramientas que permitieran a los cuidadores mejorar su bienestar,
reducir el estrés y fortalecer la calidad del cuidado brindado.Durante el taller se abordaron temas
como el síndrome de burnout, sus síntomas, la importancia del autocuidado y el manejo de las
emociones. Se utilizaron estrategias participativas, incluyendo el uso de una libreta de trabajo con
ejercicios de reflexión, un diario emocional y una adaptación de la Escala de Zarit para identificar
niveles de sobrecarga.
Para la evaluación de la sobrecarga del cuidador se utilizó una versión abreviada de la escala de Zarit
compuesta por 7 ítems con respuestas dicotómicas (si/no), donde cada respuesta afirmativa fue
valorada con 2 puntos, obteniendo un total de 14. Los resultados fueron transformados porcentajes

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para facilitar su interpretación. Se consideró sobre carga (0-28%), moderada (36-64%) y ata (71-
100%) permitiendo así una calificación clara del nivel de afectación de los participantes.
Asimismo, se promovió la discusión de casos, el aprendizaje de técnicas prácticas para el cuidado del
paciente encamado y la implementación de estrategias de autocuidado como meditación, escritura y
actividades recreativas.
CONCLUSIÓN
Se considera fundamental brindar atención integral a la cuidadora principal, incluyendo valoración y
seguimiento psicológico para evaluar su estado emocional, control médico de la presión arterial y
apoyo nutricional que favorezca su bienestar físico.
En el ámbito familiar, se requiere la intervención conjunta de Trabajo Social, Psicología y el equipo
de Cuidados Paliativos, con el fin de promover una distribución equitativa de las responsabilidades
de cuido, así como fomentar un entorno familiar más funcional y armonioso. Asimismo, es necesario
proporcionar educación sobre el manejo adecuado de pacientes con movilidad limitada y la
prevención de complicaciones asociadas.
El acompañamiento continuo desde un enfoque paliativo permitirá mejorar la calidad de vida tanto
de la cuidadora como de la paciente, reduciendo la sobrecarga, fortaleciendo la red de apoyo y
previniendo la claudicación del cuidador. Esto contribuirá a generar mayor estabilidad, seguridad y
bienestar en el proceso de atención.
Finalmente, los participantes destacaron que este tipo de experiencias permite visibilizar
problemáticas relevantes como los conflictos familiares, la claudicación familiar y, especialmente, el
síndrome de burnout.
En el taller se pretende que la cuidadora principal pueda visualizarse a sí misma, valorar y trabajar
en ella, para que pueda vivir en plenitud y bienestar en todas sus esferas, esto al tomar por sí misma
las decisiones para el mejoramiento de su vida diaria, su entorno y su desarrollo personal.
Se concluye que las complicaciones del síndrome de burnout en cuidadores de pacientes se dan con
más frecuencia en los últimos años y que el abordaje por medio de cuidados paliativos es
fundamental para el cuidador.

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Acerca de los síntomas, es importante reconocerlos, sobre todo el agotamiento, para poder enfrentar
de una manera más saludable y poder dirigir la recuperación del síndrome del cuidador con mucha
más eficacia y efectividad por lo que los talleres de capacitación cumplen una función fundamental
en la trasmisión de conocimientos en las poblaciones que realizan labores de cuido.
La educación del paciente es un proceso continuo que requiere esfuerzo y dedicación al priorizar la
educación podemos empoderar a los cuidadores para que tomen el control la salud de su paciente y
de la propia brindándoles bienestar, seguridad y confianza tanto en ellos mismos como en el sistema
de salud, recordar a los profesionales que la educación es la clave para la atención médica efectiva y
de alta calidad.
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https://revistas.uautonoma.cl/index.php/ejhr/article/view/1187/864