
Recibido: 10/03/2026 Aprobado:12/04/2026
Vol.6 N|1
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DOI: https://doi.org/10.70208/3007.8245.v6.n1.414
Impactos del cambio climático en la agricultura boliviana: análisis de
vulnerabilidad productiva, emisiones y desafíos de adaptación
Juan Carlos Torrico Albino
torrico@web.de
https://orcid.org/0000-0001-5971-521X
Instituto Agrario Bolivia
RESUMEN
El cambio climático representa uno de los principales desafíos para la agricultura en Bolivia, debido a
su impacto sobre la temperatura, las precipitaciones y la frecuencia de eventos extremos, factores que
influyen directamente en la productividad agrícola y la seguridad alimentaria. Este estudio analiza los
impactos del cambio climático en la agricultura boliviana considerando siete regiones agroecológicas:
Altiplano, valles interandinos, Yungas, Amazonía, Chiquitanía, Chaco y llanos orientales agrícolas.
Asimismo, se evalúan distintos sistemas productivos, incluyendo agricultura familiar campesina,
agricultura empresarial y sistemas forestales y de recolección, así como cultivos estratégicos de
seguridad alimentaria y de importancia económica. El análisis integra información climática, literatura
científica y evidencia empírica para identificar impactos diferenciados según regiones, cultivos y
sistemas productivos. Los resultados evidencian que el aumento de temperatura, la variabilidad de
precipitaciones y la mayor frecuencia de eventos extremos afectan de manera diferenciada la
producción agrícola. La agricultura familiar presenta mayor vulnerabilidad climática, mientras que la
agricultura empresarial enfrenta riesgos asociados a eventos extremos de mayor escala. Asimismo,
cultivos de seguridad alimentaria como papa, maíz y quinua muestran alta sensibilidad climática. El
estudio destaca la necesidad de estrategias de adaptación diferenciadas, planificación territorial y
fortalecimiento de la resiliencia agrícola para reducir la vulnerabilidad del sector frente al cambio
climático.
Palabras clave: Cambio climático, agricultura, Bolivia, seguridad alimentaria, vulnerabilidad climática

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Climate change impacts on Bolivian agriculture: analysis of
production vulnerability, emissions and adaptation challenges
ABSTRACT
Climate change represents one of the main challenges for agriculture in Bolivia due to its impacts on
temperature, precipitation patterns, and the increasing frequency of extreme weather events, all of
which directly affect agricultural productivity and food security. This study analyzes the impacts of
climate change on Bolivian agriculture across seven agroecological regions: Altiplano, inter-Andean
valleys, Yungas, Amazon, Chiquitanía, Chaco, and eastern agricultural lowlands. It also evaluates
different production systems, including smallholder farming, commercial agriculture, and forest-based
and harvesting systems, as well as strategic crops for food security and economic importance. The
analysis integrates climate information, scientific literature, and empirical evidence to identify
differentiated impacts across regions, crops, and production systems. The results indicate that rising
temperatures, precipitation variability, and increased frequency of extreme events affect agricultural
production unevenly. Smallholder agriculture shows higher climate vulnerability, while commercial
agriculture faces risks associated with large-scale extreme events. Additionally, food security crops
such as potato, maize, and quinoa exhibit high climate sensitivity. The study highlights the need for
differentiated adaptation strategies, territorial planning, and strengthened agricultural resilience to
reduce sectoral vulnerability to climate change.
Keywords: Climate change, agriculture, Bolivia, food security, climate vulnerability

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INTRODUCCIÓN
El cambio climático representa uno de los principales desafíos para la agricultura a nivel mundial
debido a sus efectos sobre la temperatura, las precipitaciones y la frecuencia de eventos extremos,
factores que influyen directamente en la productividad agrícola y la seguridad alimentaria (IPCC, 2022;
FAO, 2021; Porter et al., 2014). En América Latina, estos impactos son particularmente relevantes
debido a la alta dependencia de la agricultura de las condiciones climáticas y la vulnerabilidad
estructural de los sistemas agrícolas, especialmente en países andinos y amazónicos como Bolivia
(CEPAL, 2020; FAO, 2019; World Bank, 2021).
Bolivia es considerada uno de los países más vulnerables al cambio climático debido a su alta
variabilidad climática, diversidad ecológica y fuerte dependencia de los recursos naturales. Estudios
internacionales sitúan al país entre los más afectados por eventos climáticos extremos en las últimas
décadas, con impactos recurrentes asociados a sequías, inundaciones, heladas e incendios forestales
(Germanwatch, 2021; IPCC, 2022; Torrico Albino, 2026). Esta vulnerabilidad se ve amplificada por
factores estructurales, como la alta dependencia de la agricultura de secano, la limitada infraestructura
de riego y la predominancia de pequeños productores con capacidades reducidas de adaptación
climática (FAO, 2018; CIPCA, 2021; IICA, 2020; IFAD, 2021).
Los impactos del cambio climático en la agricultura boliviana ya son evidentes. Diversos estudios
reportan reducciones en los rendimientos agrícolas, cambios en los calendarios productivos, mayor
incidencia de plagas y desplazamientos altitudinales de cultivos (Hijmans, 2003; FAO, 2018; Torrico,
2022). Asimismo, las proyecciones climáticas sugieren incrementos sostenidos de temperatura y mayor
variabilidad de las precipitaciones, lo que podría afectar significativamente la producción agrícola y la
seguridad alimentaria del país (IPCC, 2022; CEPAL, 2020; Torrico Albino, 2026).
La agricultura boliviana presenta además una importante heterogeneidad territorial y productiva.
Coexisten distintos sistemas agrícolas, incluyendo agricultura familiar campesina, agricultura
empresarial y sistemas forestales y de recolección, los cuales presentan diferentes niveles de
vulnerabilidad y capacidad adaptativa frente al cambio climático (FAO, 2019; Guariguata et al., 2017).
Estas diferencias se expresan también entre regiones agroecológicas como el Altiplano, los valles

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interandinos, los Yungas, la Amazonía, la Chiquitanía, el Chaco y los llanos orientales agrícolas, cada
una con condiciones climáticas, cultivos predominantes y riesgos diferenciados (Ibisch & Mérida, 2003;
Estado Plurinacional de Bolivia, 2015).
En este contexto, el presente artículo analiza los impactos del cambio climático en la agricultura
boliviana considerando siete regiones agroecológicas, distintos sistemas productivos y cultivos
estratégicos. El análisis integra información científica, modelación agroclimática y evidencia empírica
con el objetivo de identificar impactos diferenciados y aportar elementos para fortalecer la resiliencia
agrícola y la planificación territorial frente al cambio climático.
Marco conceptual y metodológico
Marco conceptual
El presente estudio adopta un enfoque territorial integrador para analizar los impactos del cambio
climático en la agricultura de Bolivia, considerando la interacción entre condiciones climáticas,
sistemas productivos y cultivos estratégicos. Este enfoque reconoce que los impactos del cambio
climático son espacialmente heterogéneos y dependen de factores biofísicos, socioeconómicos y
productivos (IPCC, 2022; FAO, 2021).
Bolivia presenta una alta diversidad fisiográfica y climática, determinada por gradientes altitudinales,
variabilidad climática y heterogeneidad ecosistémica, lo que genera múltiples regiones agroecológicas
con distinta exposición y vulnerabilidad climática. Estas diferencias territoriales condicionan la
productividad agrícola y la sensibilidad de los sistemas productivos frente a variaciones de temperatura,
precipitación y eventos extremos.
El análisis conceptual se estructura en tres dimensiones principales:
1) Regiones agroecológicas
2) Sistemas productivos
3) Cultivos estratégicos
Las regiones agroecológicas constituyen la unidad espacial de análisis, permitiendo evaluar impactos
diferenciados del cambio climático. Los sistemas productivos reflejan la capacidad adaptativa y

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vulnerabilidad socioeconómica, mientras que los cultivos estratégicos permiten analizar implicaciones
en seguridad alimentaria y economía agrícola.
Marco metodológico
El estudio emplea un enfoque metodológico integrado que combina modelación climática, modelación
de cultivos, revisión científica y análisis territorial.
Modelación climática
La modelación climática se basa en escenarios climáticos desarrollados mediante múltiples modelos
climáticos globales y regionales, considerando distintos escenarios de emisiones. Se analizaron
proyecciones de temperatura, precipitación y eventos extremos para distintos horizontes temporales.
El uso de múltiples modelos permite reducir incertidumbre y mejorar la robustez de las proyecciones,
siguiendo recomendaciones metodológicas del IPCC (IPCC, 2021). Estos escenarios constituyen la
base para el análisis de impactos en la agricultura.
Modelación de cultivos
Para evaluar los impactos del cambio climático en la producción agrícola se utilizó el modelo DSSAT
(Decision Support System for Agrotechnology Transfer) (Jones, 2003), ampliamente aplicado en
estudios de impacto climático en agricultura. Este modelo permite simular el crecimiento y rendimiento
de cultivos considerando la interacción entre clima, suelo, manejo agrícola y características genéticas.
La modelación se aplicó a cultivos estratégicos representativos de la seguridad alimentaria y la
economía agrícola, particularmente papa, maíz y soya, bajo diferentes escenarios climáticos. Los
resultados permiten estimar variaciones potenciales en el rendimiento, identificar zonas de mayor
vulnerabilidad y evaluar riesgos productivos asociados al cambio climático.
Revisión y triangulación de información
El análisis se complementó con la revisión de literatura científica y documentos técnicos nacionales e
internacionales, incluyendo informes del IPCC, FAO, Banco Mundial, comunicaciones nacionales de
Bolivia, estudios sectoriales y artículos científicos revisados por pares.
La triangulación de información permitió contrastar los resultados de la modelación con evidencia
existente, fortaleciendo la robustez del análisis y reduciendo incertidumbres.

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Análisis territorial
El análisis territorial se estructuró considerando tres dimensiones principales:
Regiones agroecológicas: (1) Altiplano, (2) Valles interandinos, (3) Yungas, (4) Amazonía, (5)
Chiquitanía, (6) Chaco, (7) Llanos orientales agrícolas.
Sistemas productivos: (1) Agricultura familiar campesina, (2) Agricultura empresarial, (3) Sistemas
mixtos agropecuarios, (4) Sistemas forestales y de recolección.
Cultivos estratégicos: Seguridad alimentaria: (1) Papa, (2) Maíz, (3) Trigo, (4) Arroz, (5) Quinua. Cultivos
económicos: (1) Soya, (2) Caña de azúcar, (3) Café, (4) Cacao, (5) Castaña.
Regiones agroecológicas de Bolivia
Clasificaciones territoriales existentes
Bolivia presenta múltiples clasificaciones territoriales utilizadas para análisis climáticos y agrícolas,
incluyendo ecorregiones, biomas, regiones fisiográficas y agroecorregiones. Estas clasificaciones
responden a distintos enfoques metodológicos y objetivos analíticos, lo que explica las diferencias en
el número y delimitación de regiones reportadas en la literatura.
Entre las clasificaciones más utilizadas se encuentran: Ecorregiones (Ibisch & Mérida, 2003), Biomas
(MapBiomas Amazonía), Regiones fisiográficas (SENAMHI, MMAyA) y regiones agroecológicas (FAO,
CIAT, estudios nacionales).
Estas clasificaciones, aunque conceptualmente distintas, presentan una alta convergencia espacial y
permiten construir agrupaciones territoriales funcionales para el análisis climático agrícola.
Clasificación de ecorregiones de Bolivia
La clasificación de ecorregiones identifica aproximadamente 12 a 13 unidades ecológicas principales,
incluyendo: (1) Andes altos, (2) Altiplano, (3) Valles interandinos, (4) Yungas, (5) Amazonía, (6)
Chiquitanía, (7) Pantanal, (8) Chaco, (9) Bosques tucumano-bolivianos, (10) Llanos amazónicos, (11)
Bosques secos interandinos, (12) Cerrado boliviano. Esta clasificación es ampliamente utilizada en
estudios ecológicos y climáticos en Bolivia (Ibisch & Mérida, 2003; MMAyA, 2019).
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Clasificación de biomas (MapBiomas)
Según MapBiomas, Bolivia puede agruparse en siete biomas principales: (1) Amazonía, (2) Chiquitanía,
(3) Pantanal, (4) Chaco, (5) Tucumano-boliviano, (6) Valles, (7) Andes.
Esta clasificación presenta mayor simplicidad y es adecuada para análisis territoriales a escala nacional.
Definición de regiones agroecológicas del estudio
Se definieron siete regiones agroecológicas, integrando criterios climáticos, ecológicos y productivos.
Esta agrupación permite simplificar el análisis sin perder representatividad territorial. Las regiones
agroecológicas definidas son: (1) Altiplano, (2) Valles interandinos, (3) Yungas, (4) Amazonía, (5)
Chiquitanía, (6) Chaco, (7) Llanos orientales agrícolas.
Esta clasificación permite capturar las principales diferencias climáticas y productivas del país y es
consistente con estudios previos de vulnerabilidad climática en Bolivia (FAO, 2021; CIAT, 2017; IPCC,
2022).

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Figura 1. Regiones ecológicas, agroecológicas y macrorregiones de Bolivia utilizadas en el estudio
Nota: La figura integra cuatro clasificaciones territoriales complementarias utilizadas en el análisis. Los mapas 1 y 2 presentan
regiones ecológicas, ecorregiones y unidades de paisaje de Bolivia, mientras que el mapa 3 muestra la delimitación de las
principales regiones agroecológicas consideradas en el estudio: Altiplano, valles interandinos (valles secos), Yungas, Amazonía,
Chiquitanía, Chaco y llanos orientales agrícolas. El mapa 4 presenta la nueva zonificación de macrorregiones de Bolivia. Estas
clasificaciones fueron utilizadas de manera complementaria para el análisis territorial de los impactos del cambio climático
en la agricultura boliviana. Fuente: Elaboración propia con base en Ibisch et al. (2003), MMAyA (2015) y MPDyMA (2026).
Los límites de las regiones fueron definidos mediante la integración de información de:
• Ecorregiones: unidades ecológicas nacionales con características biofísicas homogéneas.
• Altitud: gradientes altitudinales que condicionan temperatura y sistemas productivos.
• Clima: temperatura, precipitación y estacionalidad.
• Uso del suelo: cobertura agrícola, forestal y otros usos.
Sistemas productivos: distribución de agricultura familiar, mecanizada y sistemas mixtos.
Se utilizaron capas geográficas de precipitación, temperatura, altitud y cobertura vegetal para delimitar
las regiones agroecológicas.

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Cultivos estratégicos por región agroecológica
El análisis se centra en cultivos estratégicos para la seguridad alimentaria y la economía agrícola de
Bolivia.
Antes de presentar la tabla, se identificaron cultivos predominantes por región, considerando
distribución geográfica, importancia económica y relevancia para la seguridad alimentaria.
Tabla 1. Cultivos estratégicos por región agroecológica
Región agroecológica Cultivos principales
Altiplano Papa, quinua, cebada
Valles interandinos Maíz, trigo, papa
Yungas Café, coca, frutas
Amazonía Arroz, cacao, yuca
Chiquitanía Soya, maíz, ganadería
Chaco Maíz, maní, ganadería
Llanos orientales Soya, caña de azúcar, arroz
Enfoque de análisis territorial
El análisis territorial del estudio se estructura a partir de la integración de las regiones agroecológicas,
los cambios climáticos proyectados, los impactos en cultivos estratégicos y los efectos sobre los
sistemas productivos, lo que permite evaluar de manera diferenciada los impactos del cambio climático
en la agricultura boliviana, considerando la heterogeneidad climática, ecológica y productiva del país.
Cambios climáticos observados y proyectados
Cambios climáticos observados en Bolivia
Bolivia ha experimentado cambios significativos en las variables climáticas durante las últimas décadas,
particularmente en temperatura, precipitación y frecuencia de eventos extremos. Diversos estudios
reportan un aumento sostenido de la temperatura media, acompañado por cambios en la distribución
de las lluvias y mayor variabilidad climática (IPCC, 2021; SENAMHI, 2020; Tercera Comunicación
Nacional, 2023).
El incremento de temperatura ha sido más pronunciado en regiones andinas y valles interandinos,
mientras que en las tierras bajas se ha observado un aumento en la frecuencia de eventos extremos,
incluyendo sequías e inundaciones. Asimismo, se ha registrado una mayor variabilidad interanual de la
precipitación, afectando la producción agrícola y la disponibilidad de agua.

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Estos cambios ya están generando impactos en la agricultura, particularmente en cultivos sensibles a
variaciones climáticas como papa, maíz y soya.
Proyecciones climáticas futuras
Las proyecciones climáticas utilizadas en este estudio se basan en múltiples modelos climáticos
globales y regionales, considerando distintos escenarios de emisiones. Los resultados muestran
tendencias consistentes hacia el incremento de temperatura y cambios en los patrones de precipitación.
Las proyecciones indican:
• Incremento generalizado de temperatura en todo el país
• Cambios en la distribución estacional de las lluvias
• Mayor frecuencia de eventos extremos
• Incremento de sequías en regiones vulnerables
Cambios proyectados de temperatura
Los escenarios climáticos muestran incrementos de temperatura entre 1.5°C y 3.5°C hacia finales de
siglo, con mayores aumentos en el Altiplano y los valles interandinos. Estos incrementos pueden
afectar significativamente la productividad agrícola y la disponibilidad hídrica.
Figura 2. Cambios proyectados de temperatura y precipitación
Nota: La figura (a) Precipitación: presenta la distribución
espacial de la precipitación media mensual en Bolivia,
mostrando una fuerte variabilidad regional y estacional. Las
mayores precipitaciones se concentran en la Amazonía y los
Yungas, mientras que el Altiplano y el Chaco presentan
condiciones más secas. Esta variabilidad climática influye
directamente en la distribución de cultivos y la
vulnerabilidad de los sistemas agrícolas. Fuente: WorldClim
v2.1, datos climáticos históricos (1970–2000).
Nota: La figura (b) Temperatura: muestra la distribución
espacial de la temperatura media mensual en Bolivia. Se
observa un marcado gradiente altitudinal, con temperaturas
más bajas en el Altiplano y los Andes, y valores más
elevados en las tierras bajas amazónicas, chaqueñas y
chiquitanas. Estos patrones climáticos constituyen la base
para el análisis de los impactos del cambio climático en los
sistemas agrícolas del país. Fuente: WorldClim v2.1, datos
climáticos históricos (1970–2000).

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Cambios proyectados de precipitación
Las proyecciones de precipitación muestran patrones heterogéneos, con reducción de lluvias en
algunas regiones y aumento en otras, así como mayor variabilidad climática. Estas tendencias generan
incertidumbre en la producción agrícola y aumentan la vulnerabilidad del sector.
Cambios climáticos por región agroecológica
Los impactos climáticos proyectados presentan diferencias importantes entre regiones agroecológicas.
Tabla 2. Cambios climáticos proyectados por región agroecológica en Bolivia
Región
agroecológica
Cambios de
temperatura
Cambios de
precipitación
Eventos
extremos
proyectados
Implicaciones
agrícolas principales
Altiplano Incremento alto
(+2.0 a +4.0°C)
Tendencia a
disminución y
mayor variabilidad
Sequías, heladas,
olas de calor
Reducción de
rendimientos de papa
y quinua, estrés
hídrico
Valles
interandinos
Incremento
moderado-alto
(+1.8 a +3.5°C)
Alta variabilidad
estacional
Sequías, lluvias
intensas
Cambios en
calendarios agrícolas,
riesgo para maíz y
trigo
Yungas Incremento
moderado (+1.5
a +3.0°C)
Tendencia a
incremento de
lluvias
Inundaciones,
deslizamientos
Riesgos para café,
frutales y sistemas
mixtos
Amazonía Incremento
moderado (+1.5
a +3.0°C)
Incremento con
mayor variabilidad
Inundaciones,
eventos extremos
Impactos en arroz,
cacao y sistemas
agroforestales
Chiquitanía Incremento alto
(+2.0 a +3.8°C)
Tendencia a
reducción
Sequías,
incendios
forestales
Impactos en soya,
maíz y ganadería
Chaco Incremento alto
(+2.5 a +4.0°C)
Reducción de
precipitación
Sequías
prolongadas
Alta vulnerabilidad
de sistemas agrícolas
y ganaderos
Llanos
orientales
agrícolas
Incremento
moderado (+1.5
a +3.2°C)
Alta variabilidad Inundaciones y
sequías
Impactos en soya,
caña de azúcar y
arroz
Nota: Los cambios climáticos presentados corresponden a tendencias observadas y proyecciones derivadas de modelaciones
climáticas regionales para Bolivia. Los rangos de temperatura y precipitación representan valores aproximados basados en
escenarios climáticos utilizados en estudios nacionales e internacionales, incluyendo la Tercera Comunicación Nacional de
Bolivia, escenarios del IPCC y análisis regionales de cambio climático. Los impactos agrícolas indicados son estimaciones
generales basadas en la sensibilidad climática de los principales cultivos por región. Fuente: Elaboración propia con base en
Torrico Albino (2021, 2026), IPCC (2021), SENAMHI (2020), Estado Plurinacional de Bolivia (2023), WorldClim y literatura
científica regional.

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Implicaciones para la agricultura
Los cambios climáticos proyectados tienen implicaciones directas para la agricultura boliviana. El
aumento de temperatura puede afectar la fenología de los cultivos, reducir rendimientos y aumentar la
evapotranspiración. Asimismo, la variabilidad de precipitación incrementa el riesgo de sequías e
inundaciones.
Estos impactos son especialmente relevantes para cultivos estratégicos como papa, maíz y soya, que
presentan sensibilidad a cambios de temperatura y disponibilidad hídrica.
El análisis de estos impactos se desarrolla en la siguiente sección, considerando la modelación de
cultivos y los efectos diferenciados por región agroecológica.
Impactos del cambio climático en cultivos estratégicos
Resultados de modelación de cultivos
La evaluación de los impactos del cambio climático en cultivos estratégicos de Bolivia se realizó
mediante modelación agroclimática utilizando el modelo DSSAT (Decision Support System for
Agrotechnology Transfer), bajo escenarios climáticos de altas emisiones, particularmente el escenario
RCP 8.5, considerado uno de los más utilizados para evaluar riesgos climáticos en el sector agrícola.
Los resultados se basan principalmente en el análisis desarrollado por Torrico (2026), complementado
con información climática regional y municipal.
Los resultados evidencian reducciones potenciales importantes en la producción agrícola nacional,
particularmente en los cultivos de soya, papa y maíz, que representan una parte significativa de la
producción agrícola del país.
Tabla 3. Pérdida potencial de producción por cambio climático en cultivos estratégicos
Cultivo Pérdida potencial
(TM)
Rango de pérdida
(%)
Pérdida económica
(USD)
Nivel de
impacto
Soya 551.873 5 – 18 % 309.600.658 Medio-alto
Papa 72.754 7 – 22 % 41.480.590 Medio-alto
Maíz 107.956 6 – 20 % 73.086.478 Medio-alto
Fuente: Adaptado de Torrico (2019, 2026)

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Los resultados muestran que la soya presenta la mayor pérdida potencial, debido a su alta
concentración territorial y sensibilidad climática en regiones del oriente boliviano. El maíz y la papa
también presentan reducciones importantes, particularmente en sistemas de agricultura familiar y
producción dependiente de la lluvia.
Impactos por cultivo
El cultivo de soya presenta alta vulnerabilidad frente al aumento de temperatura y la variabilidad de
precipitación, especialmente en la región oriental del país. Las proyecciones muestran pérdidas
significativas en zonas productoras del departamento de Santa Cruz, donde se concentra la mayor
parte de la producción nacional.
Los resultados indican que el incremento de temperatura y la variabilidad de lluvias podrían reducir
significativamente el rendimiento, particularmente en sistemas de producción intensiva.
El cultivo de papa presenta alta sensibilidad al incremento de temperatura, especialmente en el
Altiplano y los valles interandinos. La modelación muestra que el aumento de temperatura puede
afectar los ciclos productivos, reducir rendimientos y aumentar la incidencia de plagas y enfermedades.
Estos impactos son particularmente relevantes para la seguridad alimentaria nacional, debido a la
importancia del cultivo de papa en la dieta de la población boliviana.
El cultivo de maíz presenta alta sensibilidad a la variabilidad de precipitación y al incremento de
temperatura, particularmente en sistemas de producción de secano. Las proyecciones indican pérdidas
potenciales importantes en diversas regiones productoras. Las pérdidas estimadas superan las 100.000
toneladas métricas a nivel nacional, lo que representa un impacto significativo en la producción
agrícola.
Impactos del cambio climático en otros cultivos y sistemas productivos
Además de los cultivos modelados cuantitativamente, otros cultivos estratégicos y productos forestales
presentan alta vulnerabilidad frente al cambio climático en Bolivia. Diversos estudios regionales
indican que el aumento de temperatura, la variabilidad de precipitación y los eventos extremos podrían
generar reducciones en los rendimientos agrícolas y afectar la productividad de sistemas forestales.

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Aunque la información cuantitativa disponible es más limitada, existen estimaciones aproximadas que
permiten identificar tendencias de impacto en distintos cultivos y regiones.
Tabla 4. Impactos potenciales del cambio climático en otros cultivos y sistemas productivos en
Bolivia
Cultivo /
Producto
Región
principal
Impactos esperados Reducción
potencial (%)
Nivel de
vulnerabilidad
Trigo Altiplano y
valles
Sequías y aumento de
temperatura
10 – 25 % Alto
Quinua Altiplano Sequías, heladas y
variabilidad climática
5 – 20 % Alto
Arroz Llanos
orientales
Inundaciones y
variabilidad de lluvias
5 – 15 % Moderado-alto
Café Yungas y
Amazonía
Incremento de
temperatura, plagas
10 – 30 % Alto
Cacao Amazonía Cambios en precipitación
y temperatura
5 – 20 % Moderado
Caña de
azúcar
Santa Cruz Estrés hídrico y aumento
de temperatura
5 – 15 % Moderado
Sorgo Chaco y llanos Sequías prolongadas 10 – 25 % Alto
Frutales
andinos
Valles
interandinos
Cambios en ciclos
productivos
5 – 20 % Moderado-alto
Castaña Amazonía Sequías, incendios,
cambios en floración
10 – 30 % Alto
Nota: Los rangos representan estimaciones aproximadas derivadas de estudios regionales y literatura científica sobre
impactos del cambio climático en cultivos tropicales y andinos. Fuente: Con base en IPCC (2022), FAO (2021), CIAT
(2017), Torrico (2021, 2026).
Implicaciones para la agricultura boliviana
Los resultados de la modelación agroclimática y la revisión de literatura científica muestran que el
cambio climático podría generar impactos significativos en la producción agrícola de Bolivia, con
reducciones potenciales en rendimientos que, dependiendo del cultivo y la región, podrían oscilar entre
5% y 30%. Estos impactos serían más pronunciados en sistemas productivos dependientes de la
precipitación, que constituyen una parte importante de la agricultura nacional, y donde la variabilidad
climática, el incremento de temperatura y la mayor frecuencia de eventos extremos podrían afectar la
productividad agrícola y la seguridad alimentaria (IPCC, 2022; FAO, 2021; CIAT, 2017; Torrico, 2026,
Quezada, 2021).
Estos impactos serán más evidentes en regiones altamente vulnerables como el Altiplano, la
Chiquitanía y el Chaco, donde se proyectan aumentos significativos de temperatura, mayor variabilidad
de lluvias y mayor frecuencia de sequías. Asimismo, en regiones amazónicas y yungueñas, el

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incremento de lluvias intensas y eventos extremos podría afectar la estabilidad de los sistemas
productivos y la infraestructura agrícola.
En este contexto, los resultados evidencian la necesidad de fortalecer medidas de adaptación agrícola,
incluyendo el desarrollo de variedades resistentes al estrés hídrico y térmico, mejoras en la gestión del
agua, diversificación productiva, fortalecimiento de sistemas agroforestales y el desarrollo de prácticas
agrícolas resilientes frente al cambio climático.
Además, los impactos proyectados presentan implicaciones diferenciadas para la seguridad
alimentaria nacional. Cultivos básicos de consumo interno, como papa, maíz, trigo y quinua, muestran
alta sensibilidad a la variabilidad climática, lo que podría afectar la disponibilidad de alimentos y la
estabilidad productiva en regiones rurales. En contraste, cultivos de orientación comercial o de
exportación, como soya, café, cacao y castaña, podrían generar impactos principalmente en ingresos
rurales y economía agrícola, más que en la disponibilidad directa de alimentos. Esta diferenciación
refuerza la necesidad de diseñar estrategias de adaptación específicas según el rol productivo y
alimentario de cada cultivo.
Emisiones de gases de efecto invernadero del sector agrícola y su relación con los impactos
productivos
El sector agrícola representa aproximadamente 22% de las emisiones totales de gases de efecto
invernadero de Bolivia, considerando las emisiones directas del subsector agricultura, principalmente
metano (CH₄) y óxido nitroso (N₂O), provenientes de la ganadería, suelos agrícolas y manejo de
residuos (Estado Plurinacional de Bolivia, 2024).
El sector agrícola de Bolivia registró 24.226,78 kt CO₂-eq en 2022, frente a 17.486,34 kt CO₂-eq en
2010, lo que equivale a un incremento de 38,5% en doce años. La mayor parte de estas emisiones
corresponde a CH₄, con 21.356,27 kt CO₂-eq en 2022, mientras que el N₂O alcanzó 2.870,51 kt CO₂-
eq; ambos gases muestran una tendencia creciente en la serie 1990–2022.
En términos estructurales, el inventario nacional muestra que el sector agrícola domina las emisiones
nacionales de metano y óxido nitroso. En 2022, la agricultura aportó 76,9% del CH₄ nacional y 61,5%

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del N₂O nacional, confirmando que su peso climático no se limita a la seguridad alimentaria o al uso
del suelo, sino también a la dinámica de emisiones directas del sistema productivo.
Las principales fuentes de emisión del sector agrícola corresponden a fermentación entérica, gestión
del estiércol, suelos agrícolas, cultivo de arroz y quema de residuos agrícolas. El 1BTR señala que para
la estimación del inventario agrícola se aplicó Nivel 2 del IPCC para fermentación entérica y Nivel 1
para el resto de las categorías, con base en Directrices IPCC 2006. La fermentación entérica constituye
la fuente dominante, asociada al crecimiento del hato ganadero, particularmente bovino, mientras que
el N₂O proviene principalmente de suelos agrícolas, quemas de sabanas y residuos de cultivos.
Tabla 5. Emisiones del sector agrícola en Bolivia y principales fuentes de GEI
Indicador Valor
Emisiones totales del sector agrícola, 2010 (kt CO₂-eq) 17.486,34
Emisiones totales del sector agrícola, 2022 (kt CO₂-eq) 24.226,78
Incremento 2010–2022 38,5%
CH₄ del sector agrícola, 2022 (kt CO₂-eq) 21.356,27
N₂O del sector agrícola, 2022 (kt CO₂-eq) 2.870,51
Participación de la agricultura en el CH₄ nacional, 2022 76,9%
Participación de la agricultura en el N₂O nacional, 2022 61,5%
Fuente: Elaboración propia con base en 1BTR Bolivia 2024.
La relación con los resultados del punto anterior es directa. Los cultivos modelados bajo DSSAT
muestran pérdidas potenciales relevantes, 551.873 TM en soya, 72.754 TM en papa y 107.956 TM en
maíz, equivalentes a USD 309,6 millones, USD 41,5 millones y USD 73,1 millones, respectivamente,
bajo escenario RCP 8.5. Esto implica que la agricultura boliviana no solo emite, sino que también está
siendo crecientemente afectada por el mismo cambio climático al que contribuye, aunque de manera
diferenciada según sistema y región.
Desde una perspectiva analítica, esta doble condición refuerza la necesidad de estrategias que articulen
adaptación y mitigación. En sistemas agrícolas vulnerables, mejorar rendimientos, manejo hídrico,
fertilización, manejo de suelos, manejo de estiércol y sistemas silvopastoriles no solo reduce pérdidas

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productivas, sino que puede disminuir emisiones por unidad producida. Esto es especialmente
importante en un contexto en el que la agricultura boliviana continúa siendo mayoritariamente de
secano, con alta exposición a sequías, heladas, inundaciones y variabilidad interanual.
DISCUSIÓN
Los resultados del estudio muestran que la agricultura boliviana presenta una alta vulnerabilidad frente
al cambio climático, caracterizada por incrementos sostenidos de temperatura, mayor variabilidad de
precipitación y aumento en la frecuencia de eventos extremos. Estas tendencias coinciden con la
literatura científica regional e internacional, que identifica a América Latina como una de las regiones
agrícolas más sensibles al cambio climático, especialmente en sistemas productivos dependientes de
la precipitación (IPCC, 2022).
En Bolivia, las proyecciones muestran incrementos de temperatura de hasta 4,5 °C hacia finales de
siglo bajo escenarios de altas emisiones, acompañados por cambios significativos en los patrones de
precipitación y mayor ocurrencia de sequías e inundaciones. Estos resultados son consistentes con
estudios previos que reportan un aumento sostenido de temperatura y mayor variabilidad climática en
distintas regiones del país (Torrico, 2026; IPCC, 2022).
Los impactos proyectados sobre cultivos estratégicos como soya, papa y maíz evidencian una alta
sensibilidad del sector agrícola frente al cambio climático. Asimismo, cultivos andinos como papa y
quinua presentan elevada vulnerabilidad al incremento de temperatura y cambios en los ciclos
climáticos, lo que podría modificar su productividad y distribución geográfica. Estos resultados
coinciden con estudios que reportan reducciones de rendimiento agrícola en regiones tropicales y
andinas bajo escenarios de calentamiento global (FAO, 2021; IPCC, 2022).
La vulnerabilidad climática presenta además diferencias territoriales y productivas importantes. El
Altiplano y los valles interandinos muestran mayor exposición a sequías y déficit hídrico, mientras que
la Amazonía y los Yungas presentan mayor riesgo de inundaciones y eventos extremos. Asimismo, la
agricultura familiar campesina presenta mayor vulnerabilidad debido a su dependencia de la
precipitación, limitada infraestructura y menor capacidad de inversión, en contraste con la agricultura

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empresarial, que dispone de mayores niveles de mecanización y acceso tecnológico, aunque también
enfrenta riesgos relevantes por la concentración territorial de cultivos como la soya.
El estudio también evidencia que la agricultura boliviana enfrenta una doble condición frente al cambio
climático: alta vulnerabilidad productiva y una contribución significativa a las emisiones nacionales de
gases de efecto invernadero. El sector agrícola aporta aproximadamente 22% de las emisiones
nacionales, principalmente por metano y óxido nitroso asociados a la ganadería y los suelos agrícolas
(Estado Plurinacional de Bolivia, 2024). Esta situación refuerza la necesidad de promover estrategias
integradas de adaptación y mitigación, incluyendo sistemas agrícolas resilientes, gestión eficiente del
agua, prácticas agroecológicas y fortalecimiento de sistemas agroforestales.
CONCLUSIONES
El análisis desarrollado en este estudio evidencia que la agricultura boliviana enfrenta una alta
vulnerabilidad frente al cambio climático, caracterizada por incrementos sostenidos de temperatura,
mayor variabilidad de precipitación y una creciente frecuencia de eventos extremos. Estas tendencias,
consistentes con la literatura científica internacional y regional, muestran impactos diferenciados en
las distintas regiones agroecológicas del país, afectando de manera directa la productividad agrícola,
los medios de vida rurales y la seguridad alimentaria (IPCC, 2022; FAO, 2021; Torrico, 2026).
Los resultados de la modelación agroclimática indican pérdidas potenciales significativas en cultivos
estratégicos como soya, papa y maíz, con reducciones estimadas que, dependiendo del cultivo y la
región, podrían oscilar entre aproximadamente 5% y 20%. Asimismo, otros cultivos y sistemas
productivos relevantes, como trigo, quinua, café, cacao y castaña, presentan alta vulnerabilidad frente
a cambios en temperatura, precipitación y eventos extremos. Estos resultados confirman que el cambio
climático podría afectar tanto la producción agrícola comercial como la agricultura familiar y los
sistemas forestales asociados a medios de vida rurales.
La vulnerabilidad agrícola presenta además un carácter territorial diferenciado. Las regiones del
Altiplano y los valles interandinos muestran mayor exposición a sequías, heladas y déficit hídrico,
mientras que la Amazonía, los Yungas y los llanos orientales enfrentan mayor variabilidad climática,

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inundaciones y eventos extremos. Esta heterogeneidad territorial refuerza la necesidad de diseñar
estrategias de adaptación específicas por región agroecológica y por sistema productivo.
El estudio también confirma que la agricultura boliviana enfrenta una doble condición frente al cambio
climático. Por un lado, el sector es altamente vulnerable a sus impactos, y por otro, representa
aproximadamente el 22% de las emisiones nacionales de gases de efecto invernadero, principalmente
a través de emisiones de metano y óxido nitroso asociadas a la ganadería y los suelos agrícolas. Esta
doble condición resalta la importancia de integrar estrategias de adaptación y mitigación en el sector
agrícola, promoviendo sistemas productivos resilientes y sostenibles (Estado Plurinacional de Bolivia,
2024).
Los resultados también evidencian que los impactos del cambio climático presentan diferencias entre
sistemas productivos y cultivos estratégicos. La agricultura familiar, orientada principalmente a la
seguridad alimentaria, presenta mayor vulnerabilidad climática, mientras que los cultivos comerciales
e industriales podrían enfrentar impactos económicos más concentrados, pero de gran magnitud
territorial. Esta diferenciación resalta la necesidad de estrategias de adaptación específicas que
consideren simultáneamente la seguridad alimentaria, la sostenibilidad económica y la resiliencia
regional del sector agrícola.
Asimismo, los resultados del estudio responden a las preguntas planteadas en la introducción,
confirmando que los impactos del cambio climático en la agricultura boliviana serán diferenciados
según regiones agroecológicas, cultivos y sistemas productivos. Las regiones de secano y los sistemas
agrícolas más sensibles a la variabilidad climática presentan mayor vulnerabilidad, lo que refuerza la
necesidad de fortalecer la resiliencia agrícola mediante medidas de adaptación específicas.
Este estudio aporta una visión integrada del cambio climático y la agricultura en Bolivia, combinando
regionalización agroecológica, proyecciones climáticas y modelación de cultivos estratégicos. Este
enfoque permite identificar prioridades territoriales y sectoriales para la adaptación climática,
fortalecer la planificación agrícola y contribuir a la seguridad alimentaria y la sostenibilidad del sector
agrícola en el país.

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