
Recibido: 10/03/2026 Aprobado:12/04/2026
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DOI: https://doi.org/10.70208/3007.8245.v6.n1.415
Programa de estilos de vida saludables para prevenir obesidad en
profesionales de enfermería: Avance doctoral
Orilka Llixel Camaño De Gracia
orilka.camano.2100@udelas.ac.pa
https://orcid.org/0000-0002-4157-0590
Universidad Especializada de las Américas
Panamá
RESUMEN
La obesidad constituye un problema de salud pública asociado con patrones alimentarios inadecuados,
sedentarismo, alteraciones del sueño y estrés, factores que también inciden en los profesionales de
enfermería, pese a su formación sanitaria. Este artículo presenta el avance de una investigación
doctoral orientada a evaluar la efectividad de un programa de estilos de vida saludables para favorecer
cambios en hábitos alimentarios, nivel de actividad física y conductas de autocuidado en profesionales
de enfermería de la provincia de Veraguas. El estudio asume un enfoque cuantitativo, tipo aplicado,
nivel explicativo y diseño cuasi experimental pretest-postest con grupo control. La población está
conformada por 396 profesionales de enfermería y la muestra por 195 participantes, distribuidos en
grupo experimental y grupo control, seleccionados mediante muestreo no probabilístico por
conveniencia, según criterios de elegibilidad. La recolección de datos se realizará mediante encuesta
estructurada, con el Cuestionario de Frecuencia de Consumo Alimentario, el Cuestionario
Internacional de Actividad Física y una adaptación del HPLP-II para autocuidado. El análisis prevé
estadística descriptiva e inferencial, con pruebas de normalidad, comparación de grupos y estimación
del tamaño del efecto. Como avance, se delimitan el problema, los antecedentes, los fundamentos
teóricos, los vacíos del conocimiento y la ruta metodológica que sustentan la intervención. Se concluye
que la propuesta resulta pertinente para abordar la prevención de la obesidad desde la educación para
la salud, el cambio conductual y la salud ocupacional.
Palabras clave: programa, estilos de vida, prevención, obesidad, enfermería, hábitos alimentarios

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Healthy Lifestyles Program to Prevent Obesity in nursing
professionals: doctoral advance
ABSTRACT
Obesity is a public health problem associated with inadequate eating patterns, sedentary behavior,
sleep disturbances, and stress, factors that also affect nursing professionals despite their health training.
This article presents the progress of a doctoral study aimed at evaluating the effectiveness of a healthy
lifestyle program designed to promote changes in eating habits, physical activity levels, and self-care
behaviors among nursing professionals in the province of Veraguas. Methodologically, the study follows
a quantitative approach, applied type, explanatory level, and a quasi-experimental pretest-posttest
design with a control group. The population comprises 396 nursing professionals, and the sample
includes 195 participants distributed into experimental and control groups, selected through non-
probabilistic convenience sampling according to eligibility criteria. Data will be collected through a
structured survey using the Food Frequency Questionnaire, the International Physical Activity
Questionnaire, and an adapted version of the HPLP-II for self-care. The analysis will include descriptive
and inferential statistics, normality testing, group comparison, and effect size estimation. At this stage,
the study defines the problem, background, theoretical foundations, knowledge gaps, and
methodological route that support the intervention. The proposal is considered relevant for obesity
prevention from an integrative perspective of health education, behavioral change, and occupational
health.
Keywords: program, lifestyles, prevention, obesity, nursing, eating habits

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INTRODUCCIÓN
La obesidad se reconoce como un problema de salud pública de alcance global, asociado con la
interacción de factores biológicos, conductuales, ambientales y sociales que favorecen el aumento del
peso corporal, la alteración metabólica y el desarrollo de enfermedades crónicas no transmisibles
(Jima-Urgiles, Paz-Samaniego y Orellana-Pelaez, 2024). Su magnitud resulta significativa, debido a que
más de mil millones de personas viven con obesidad, situación que confirma la necesidad de examinar
los estilos de vida desde las condiciones que los producen y sostienen (Organización Mundial de la
Salud, 2024).
En cuanto a los estilos de vida comprenden prácticas relacionadas con la alimentación, la actividad
física, el descanso, el manejo del estrés y otras conductas de autocuidado que inciden en el estado de
salud. En grupos ocupacionales sometidos a alta exigencia laboral, como el personal de salud, estos
hábitos pueden verse condicionados por la alternancia de turnos, la sobrecarga asistencial, el trabajo
nocturno, la presión emocional y la escasez de tiempo (Tapia y Rich, 2021).
En el caso del personal de enfermería, la problemática adquiere especial interés porque estos
profesionales participan directamente en el cuidado y, además, proyectan referentes de conducta
saludable ante pacientes, familias y comunidades (Barreto, Carrión y Monar, 2023). Por ello, la
distancia entre el conocimiento sanitario y la práctica cotidiana no debe interpretarse como una
contradicción individual, sino como una tensión entre la función asistencial y las condiciones laborales
que limitan el autocuidado.
En América Latina, el incremento del sedentarismo y de la obesidad se vincula con condiciones de
vida y de trabajo que dificultan la adopción de prácticas protectoras para la salud (Organización
Panamericana de la Salud, 2025). En enfermería, Villafuentes-Peña (2018) relaciona este fenómeno
con el bajo nivel de actividad física y el consumo frecuente de alimentos ultraprocesados, mientras que
Orozco (2024) reporta hábitos alimentarios inadecuados y baja actividad física regular en una
proporción considerable de estos profesionales.
Panamá reproduce una tendencia epidemiológica compatible con el escenario internacional. Más del
70% de la población adulta presenta exceso de peso, lo que reafirma la obesidad como prioridad

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sanitaria nacional (OPS, 2023). A ello se suman los resultados de la Encuesta Nacional de Salud de
Panamá (ENSPA 2019-2023), según la cual el 46.7% de la población presenta inactividad física; en
Veraguas, la proporción alcanza el 36.9%, dato que justifica la necesidad de respuestas
contextualizadas en el ámbito provincial.
Por otra parte, el abordaje de la obesidad no puede limitarse a su constatación estadística, requiere
estrategias capaces de intervenir conductas modificables, entre ellas la alimentación, la actividad física,
el descanso y el autocuidado. Desde la educación para la salud y la neurociencia del comportamiento,
los programas educativos pueden favorecer cambios cuando incorporan aprendizaje activo,
autorregulación, establecimiento de metas y seguimiento progresivo (Avilés-Peralta et al., 2023;
Olivero, Vergara y Castillo, 2020).
Aunque el Ministerio de Salud ha impulsado instrumentos orientados a la promoción de estilos de vida
saludables, como la Política Nacional de Salud 2016-2025 y el Plan de aceleración para detener la
obesidad, estas acciones se orientan principalmente a la población general. En consecuencia,
permanece poco desarrollado el diseño, implementación y evaluación de intervenciones focalizadas
en grupos ocupacionales específicos, como el personal de enfermería.
En la provincia de Veraguas, la revisión de antecedentes y referentes institucionales considerados en
esta investigación no permitió identificar propuestas dirigidas específicamente a profesionales de
enfermería para fortalecer, acompañar y evaluar prácticas de prevención de la obesidad. Esta situación
evidencia una articulación todavía limitada entre los lineamientos nacionales de promoción de la salud
y las necesidades reales del entorno laboral local.
La literatura consultada muestra coincidencias en torno a la relación entre obesidad, alimentación
inadecuada, sedentarismo, estrés y alteraciones del sueño; sin embargo, difiere en el valor atribuido a
cada componente. Fenta et al. (2023) y Strain et al. (2024) destacan la centralidad de los hábitos
alimentarios y la actividad física, mientras que otros estudios otorgan mayor relevancia al trabajo
nocturno, la carga emocional y las alteraciones del ritmo circadiano (Jima-Urgiles, Paz-Samaniego y
Orellana-Pelaez, 2024; Orozco, 2024).

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Esta diversidad confirma que la obesidad en profesionales de enfermería no puede explicarse mediante
modelos lineales ni atenderse con intervenciones fragmentadas. Además, la mayor parte de los
estudios disponibles describe prevalencias, conductas y asociaciones, mientras que las investigaciones
aplicadas centradas en programas dirigidos al personal de enfermería siguen siendo reducidas. Por
tanto, el avance del conocimiento ha sido mayor en la identificación del problema que en la evaluación
de estrategias para afrontarlo en el contexto ocupacional.
Desde esta perspectiva, el estudio articula la promoción de la salud, el autocuidado, el aprendizaje
conductual y la neurociencia cognitiva. La promoción de la salud permite comprender el bienestar
como capacidad de control sobre los factores que inciden en la vida cotidiana (Álvaro, 2020; Agudelo,
2017); el autocuidado aporta una lectura de las prácticas orientadas a conservar el equilibrio físico y
mental (Cardenas, 2019); y el aprendizaje conductual explica la formación de hábitos mediante
reforzamiento, autorregulación y repetición contextualizada (Avilés-Peralta et al., 2023; Craig, Marshall
y Sjöström, 2023).
Bajo esta línea argumentativa, el artículo expone el avance de una investigación doctoral orientada a
evaluar la efectividad de un programa de estilos de vida saludables en el fortalecimiento de hábitos
alimentarios, nivel de actividad física y conductas de autocuidado, como factores asociados a la
prevención de la obesidad en profesionales de enfermería de la provincia de Veraguas.
METODOLOGÍA
La investigación se inscribe en el paradigma positivista y asume un enfoque cuantitativo, debido a que
pretende medir la variación en hábitos alimentarios, nivel de actividad física y conductas de
autocuidado en profesionales de enfermería. Es de tipo aplicado, porque parte de una problemática
concreta y propone una intervención orientada a generar cambios verificables en la realidad estudiada
(Arias, 2017). Asimismo, se ubica en el nivel explicativo, al buscar establecer la relación entre la
aplicación del programa de estilos de vida saludables y la modificación de las variables dependientes
vinculadas con la prevención de la obesidad.
El diseño adoptado es cuasi experimental pretest-postest con grupo control y alcance longitudinal
prospectivo. Esta estructura permitirá comparar dos grupos en momentos temporales diferenciados:

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una medición inicial para establecer la línea base y una medición final para identificar cambios
posteriores a la intervención. La elección del diseño responde a la necesidad de valorar la efectividad
del programa en condiciones institucionales reales, donde la asignación completamente aleatoria no
siempre resulta operativamente viable.
La población está conformada por trescientos noventa y seis (396) profesionales de enfermería que
laboran en la Región de Salud de la provincia de Veraguas. A partir del cálculo muestral realizado con
apoyo del programa Stata, se determinó una muestra de ciento noventa y cinco (195) participantes,
distribuida en un grupo experimental de noventa y ocho (98) sujetos y un grupo control de noventa y
siete (97). El muestreo será no probabilístico por conveniencia, justificado por la dinámica institucional,
la disponibilidad del personal y los criterios de elegibilidad establecidos.
Se incluirán profesionales de ambos sexos, con edades entre 24 y 60 años, que acepten participar
voluntariamente mediante consentimiento informado. Se excluirán quienes presenten enfermedades
crónicas que limiten la actividad física o alteren significativamente el peso corporal, así como quienes
sigan regímenes dietéticos o programas de ejercicio estrictamente controlados.
La variable independiente corresponde al programa de estilos de vida saludables, concebido como un
conjunto de estrategias educativas orientadas a promover cambios en los hábitos alimentarios, el nivel
de actividad física y las conductas de autocuidado, con el propósito de prevenir factores de riesgo
asociados a la obesidad (Cardenas, 2019). Operacionalmente, el programa se desarrollará durante
ocho (8) semanas, mediante sesiones formativas y actividades prácticas dirigidas al personal de
enfermería. Las variables dependientes son los hábitos alimentarios, el nivel de actividad física y las
conductas de autocuidado.
La técnica de recolección de datos será la encuesta estructurada, aplicada en dos momentos: pretest
y postest. Para medir hábitos alimentarios se utilizará el Cuestionario de Frecuencia de Consumo
Alimentario (CFCA), basado en el modelo latinoamericano validado propuesto por Rodríguez et al.
(2002) y adaptado al contexto del personal de enfermería. Su objetivo es identificar patrones de
consumo de alimentos según frecuencia y calidad nutricional. Estará conformado por veinte (20) ítems

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organizados en dimensiones relacionadas con el consumo de alimentos saludables, alimentos no
saludables y regularidad de los tiempos de comida.
El CFCA empleará una escala tipo Likert de cinco categorías: (1) nunca, (2) rara vez, (3) algunas veces,
(4) frecuentemente y (5) siempre. El tiempo estimado de aplicación será de 10 a 12 minutos. El puntaje
total oscilará entre 20 y 100 puntos; los valores más altos indicarán mejores hábitos alimentarios. Para
la interpretación se establecerán tres niveles: bajo (20-46), moderado (47-73) y alto (74-100).
Para estimar el nivel de actividad física se aplicará el Cuestionario Internacional de Actividad Física
(IPAQ), desarrollado por Craig et al. (2003) y adoptado por la OMS/OPS. La versión corta está
conformada por siete (7) ítems y recoge información sobre frecuencia, duración e intensidad de las
actividades realizadas durante los últimos siete días, lo que permite calcular el gasto energético
mediante el sistema de MET-minutos/semana. El tiempo estimado de aplicación será de 5 a 10
minutos.
Los participantes serán clasificados en tres niveles de actividad física. El nivel bajo corresponderá a
quienes no cumplan los criterios de nivel moderado o alto; el nivel moderado incluirá a quienes realicen
tres o más días de actividad vigorosa durante al menos 20 minutos por día, cinco o más días de
actividad moderada o caminata durante al menos 30 minutos por día, o una combinación de
actividades que alcance 600 MET-minutos/semana; y el nivel alto corresponderá a quienes realicen
actividad vigorosa tres o más días con acumulación mínima de 1500 MET-minutos/semana, o siete o
más días de cualquier combinación de actividades con acumulación mínima de 3000 MET-
minutos/semana.
Las conductas de autocuidado se medirán mediante una adaptación parcial del Health-Promoting
Lifestyle Profile II (HPLP-II). La versión adaptada estará conformada por dieciséis (16) ítems
distribuidos en cuatro dimensiones: autocuidado físico, manejo del estrés, higiene del sueño y
responsabilidad en salud, con cuatro ítems por dimensión. Estos componentes permitirán valorar
prácticas básicas de cuidado corporal, control de la tensión emocional y laboral, regularidad del
descanso, prevención y toma de decisiones saludables.

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Cada ítem será evaluado mediante una escala tipo Likert de cuatro puntos: (1) nunca, (2) a veces, (3)
frecuentemente y (4) siempre. El puntaje total oscilará entre 16 y 64 puntos. Para su interpretación se
establecerán los niveles bajo (16-32), moderado (33-48) y alto (49-64). El tiempo estimado de
aplicación será de 5 a 8 minutos.
Dado que los instrumentos serán adaptados, se someterán a validación de contenido mediante juicio
de expertos y posteriormente se realizará una prueba piloto para determinar su confiabilidad mediante
el coeficiente alfa de Cronbach. Este procedimiento permitirá verificar la pertinencia, claridad y
consistencia interna de los instrumentos antes de su aplicación definitiva.
El procedimiento general comprenderá cinco fases: revisión y fundamentación del estudio; selección
y adaptación de los instrumentos; evaluación diagnóstica inicial; implementación del programa; y
evaluación final con análisis estadístico. El procesamiento de la información se realizará mediante
Excel y Stata 16.1, utilizando estadística descriptiva e inferencial. Según la naturaleza de los datos, se
verificará la normalidad mediante la prueba de Shapiro-Wilk y se aplicarán pruebas como t de Student
y chi-cuadrado. Además, se estimará el tamaño del efecto mediante el estadístico Cohen's d.
En cuanto a las consideraciones éticas, el estudio asumirá los principios internacionales que regulan la
investigación con seres humanos, entre ellos la Declaración de Helsinki, el Código de Núremberg y el
Informe Belmont. Asimismo, se considerarán las disposiciones del Código de Ética del Consejo
Internacional de Enfermería (ICN) y la Ley 81 de 2019 sobre protección de datos personales en
Panamá. Durante todo el proceso se garantizarán los principios de autonomía, beneficencia, no
maleficencia, justicia y equidad, mediante aprobación institucional, registro correspondiente,
codificación de participantes, resguardo confidencial de la información y firma del consentimiento
informado.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
El avance alcanzado en la investigación ha permitido precisar, con base en los antecedentes
seleccionados y en la delimitación del estudio, que la producción revisada ha concentrado su atención
en la caracterización epidemiológica del problema y en las conductas asociadas, mientras que las
intervenciones orientadas, específicamente, al personal de enfermería aparecen con menor desarrollo.

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Así, Orozco (2024) documenta la presencia de hábitos alimentarios inadecuados y bajos niveles de
actividad física en personal de enfermería; Strain et al. (2024) examinan la incidencia del trabajo
nocturno y de la alteración circadiana; Fenta et al. (2023) relacionan el riesgo con entornos
obesogénicos; Jima-Urgiles, Paz-Samaniego y Orellana-Pelaez (2024) vinculan el problema con
inactividad física, alimentación inadecuada y exigencias laborales; y Avilés-Peralta et al. (2023) aportan
elementos para comprender la modificación conductual en programas educativos.
Considerados en conjunto, estos antecedentes confirman la complejidad del fenómeno, y delimitan
con nitidez el espacio en el que se inserta la investigación: el tránsito desde la constatación del
problema hacia una propuesta de intervención evaluable.
Este desplazamiento tiene implicaciones importantes para la discusión del estudio, al entender que la
obesidad en el personal de enfermería no debe interpretarse como una consecuencia exclusiva de
decisiones individuales. Por el contrario, las fuentes insisten en la incidencia de las condiciones de
trabajo sobre la organización de la vida cotidiana, la irregularidad de los turnos, la reducción del tiempo
disponible para comer adecuadamente, el deterioro del descanso y la dificultad para sostener rutinas
de actividad física como condiciones que favorecen la adopción de hábitos poco saludables y el
aumento de peso (Zamora y Moreno, 2024).
En consecuencia, el problema debe analizarse como una expresión de vulnerabilidad ocupacional, en
la que las exigencias laborales condicionan de manera directa la posibilidad de sostener prácticas
protectoras de la salud.
Desde esta lectura, la investigación adquiere sentido, no solo por visibilizar prácticas que afectan la
salud del personal de enfermería, sino por reconocer que su abordaje exige una respuesta acorde con
la naturaleza multifactorial del problema. Por ello, la propuesta del programa considera hábitos
alimentarios, actividad física y autocuidado, como aspectos que configuran una conducta
integralmente saludable.
En esta línea, Avilés-Peralta et al. (2023) vinculan la efectividad de los programas educativos orientados
a la modificación de hábitos con la incorporación de la participación, autorregulación y seguimiento.
Este planteamiento adquiere relevancia en una población profesional que dispone de conocimientos

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generales sobre promoción de la salud, pero cuya dinámica laboral dificulta convertir ese saber en
conductas regulares de autocuidado.
Desde esta perspectiva, la pertinencia del programa no radica únicamente en la información que ofrece,
sino en la manera en que la transforma en un proceso formativo aplicable a la experiencia cotidiana
del personal de enfermería. Su valor, por tanto, reside en promover ejercicios de autoobservación,
establecimiento de metas, monitoreo de prácticas, reflexión sobre barreras reales del entorno laboral
y acompañamiento durante la incorporación progresiva de hábitos alimentarios, actividad física y
autocuidado en la rutina diaria.
Asimismo, se delimitó un vacío contextual en la provincia de Veraguas que refuerza la pertinencia del
estudio. La revisión de antecedentes y lineamientos institucionales no mostró iniciativas dirigidas
específicamente al personal de enfermería, orientadas a promover, acompañar y valorar prácticas
relacionadas con la prevención de la obesidad.
Aunque ello no significa que no existan acciones en otros niveles del sistema sanitario, sí evidencia una
limitada concreción de respuestas focalizadas en este grupo profesional y en esta escala territorial. Su
importancia radica en que, a pesar del reconocimiento del problema en políticas generales de
promoción de la salud, todavía es reducida su expresión en intervenciones ajustadas a realidades
ocupacionales y provinciales específicas.
Por tanto, la revisión de los antecedentes y lineamientos institucionales no permitió identificar, para la
provincia de Veraguas, iniciativas dirigidas específicamente al personal de enfermería que articularan
alimentación, actividad física y autocuidado en el marco de la prevención del exceso de peso. Este
señalamiento introduce una diferencia entre el reconocimiento general del problema en políticas de
promoción de la salud y su expresión en acciones más próximas a las condiciones laborales de este
grupo ocupacional.
Desde este punto, el vacío no radica únicamente en la ausencia de programas dirigidos
específicamente al personal de enfermería, sino también en la limitada concreción de los lineamientos
de promoción de la salud en acciones ajustadas a sus situaciones reales de trabajo, como las jornadas
prolongadas, la alternancia de turnos y las restricciones cotidianas para el autocuidado.

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En este marco, el avance alcanzado permite definir una propuesta de intervención coherente con esa
necesidad, al articular el problema identificado, los objetivos del estudio y la orientación de la
intervención. Así, aun cuando no se dispone todavía de resultados derivados de su aplicación, ya se
encuentra establecida la base que sustenta su implementación y posterior valoración en el contexto
seleccionado.
De tal manera, la revisión de la literatura desarrollada en esta fase de la investigación doctoral permite
reconocer la relación de la obesidad con prácticas alimentarias inadecuadas, bajo nivel de actividad
física y dificultades de autocuidado en los profesionales de enfermería. No obstante, estas fuentes
documentales también evidencian un menor desarrollo de propuestas dirigidas a intervenir estos
determinantes en el contexto laboral de esta población.
Además, en la provincia de Veraguas, este vacío adquiere relevancia, dado que no se identificaron
iniciativas focalizadas hacia el personal de enfermería. En ese sentido, la discusión refuerza la
pertinencia de un programa de estilos de vida saludables orientado a favorecer cambios en los hábitos
alimentarios, el nivel de actividad física y las conductas de autocuidado en este grupo profesional.
CONCLUSIONES
La revisión desarrollada permite sostener que la obesidad en profesionales de enfermería no debe
comprenderse como un fenómeno aislado de las condiciones en que se realiza el trabajo asistencial.
Los antecedentes examinados la vinculan con prácticas alimentarias inadecuadas, bajo nivel de
actividad física y dificultades para sostener conductas de autocuidado. Esta constatación exige una
lectura integradora, capaz de articular comportamiento individual y entorno ocupacional, sin reducir
el problema a explicaciones centradas exclusivamente en la responsabilidad personal.
El estado del arte evidencia una asimetría relevante dentro del campo de estudio. Aunque existe
suficiente producción orientada a describir la magnitud de la obesidad y sus factores asociados, son
más limitadas las investigaciones aplicadas que diseñan y valoran intervenciones dirigidas al personal
de enfermería en su contexto laboral. Este hallazgo delimita el espacio de pertinencia académica y
práctica de la investigación doctoral en curso.

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En el plano contextual, la revisión no identificó iniciativas focalizadas en profesionales de enfermería
de la provincia de Veraguas que integren hábitos alimentarios, nivel de actividad física y conductas de
autocuidado para prevenir la obesidad. Este vacío muestra que el reconocimiento general del problema
en las políticas de promoción de la salud no garantiza, por sí mismo, respuestas ajustadas a realidades
ocupacionales y territoriales específicas.
La orientación del estudio hacia un programa de estilos de vida saludables encuentra sustento en la
evidencia revisada, al centrarse en factores modificables que la literatura relaciona con la obesidad en
profesionales de enfermería. Su pertinencia radica en vincular educación para la salud, cambio
conductual y salud ocupacional en una propuesta dirigida a un grupo cuya dinámica de trabajo puede
limitar la incorporación regular de prácticas saludables.
La fase aplicada permitirá determinar el alcance de los cambios que el programa pueda generar en los
hábitos alimentarios, el nivel de actividad física y las conductas de autocuidado, así como reconocer
las condiciones institucionales que inciden en su ejecución. A partir de ello, futuras investigaciones
podrán ampliar el análisis de su sostenibilidad y transferibilidad en otros escenarios asistenciales y
territoriales.
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