
Recibido: 10/03/2026 Aprobado:12/04/2026
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DOI: https://doi.org/10.70208/3007.8245.v6.n1.434
El papel de la enfermera en la prevención del sarampión en adolescentes:
una mirada desde la practica clínica
Natalia de Jesús Gamero Beltran
ga434701@uaeh.edu.mx
https://orcid.org/0009-0001-6074-0380
Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo
México
José Arias Rico
jose_arias@uaeh.edu.mx
https://orcid.org/0000-0003-0219-0410
Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo
México
Gwendolyne Samperio Pelcastre
gsamperio@uaeh.edu.mx
https://orcid.org/0000-0002-3663-6241
Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo
México
Rosalyn Sandy Rodriguez Tabares
rosalynrod@hotmail.com
https://orcid.org/0009-0007-3767-9378
ISSSTE Hospital General Dr. Dario Fernandez Fierro
Mexico
RESUMEN
El sarampión, enfermedad prevenible mediante vacunación, continúa siendo un desafío para la salud
pública debido a la disminución de la inmunización, la desinformación y la movilidad poblacional. En
este contexto, el papel de la enfermera en la prevención del sarampión en adolescentes es fundamental,
ya que este grupo puede presentar esquemas de vacunación incompletos o desconocer su estado
inmunológico. Desde la práctica clínica, la enfermera participa en la administración segura de la vacuna
triple viral, además de desempeñar funciones en educación sanitaria, vigilancia epidemiológica y
promoción de estilos de vida saludables. A través del contacto con adolescentes, familias y
comunidades educativas, la enfermera identifica factores de riesgo, detecta signos y síntomas
oportunamente e implementa estrategias de prevención primaria en escuelas preparatorias. Asimismo,
fortalece la confianza en los programas de inmunización mediante la comunicación efectiva, la escucha
activa y el abordaje de mitos relacionados con la vacunación. La metodología de este trabajo consistió
en una revisión bibliográfica en PubMed, Dialnet y Google Scholar, utilizando artículos publicados entre
2021 y 2026. Los resultados demostraron que la práctica clínica basada en evidencia permite diseñar
intervenciones orientadas a mejorar la adherencia al calendario de vacunación y reducir brotes en
entornos escolares y comunitarios. En conclusión, el rol de la enfermera trasciende la aplicación de
vacunas, consolidándose como líder en la promoción de la salud y la construcción de una cultura
preventiva frente al sarampión.
Palabras clave: sarampión, adolescentes, prevención, enfermería

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The role of the nurse in the prevention of measles in
adolescents: a perspective from clinical practice
ABSTRACT
Measles, a vaccine-preventable disease, continues to pose a public health challenge due to declining
immunization rates, misinformation, and population mobility. In this context, the nurse's role in measles
prevention among adolescents is crucial, as this group may have incomplete vaccination schedules or
be unaware of their immune status. In clinical practice, nurses participate in the safe administration of
the MMR vaccine, in addition to performing functions related to health education, epidemiological
surveillance, and the promotion of healthy lifestyles. Through contact with adolescents, families, and
educational communities, nurses identify risk factors, detect signs and symptoms early, and implement
primary prevention strategies in high schools. They also strengthen trust in immunization programs
through effective communication, active listening, and addressing myths related to vaccination. The
methodology of this study consisted of a literature review in PubMed, Dialnet, and Google Scholar,
using articles published between 2021 and 2026. The results demonstrated that evidence-based clinical
practice allows for the design of interventions aimed at improving adherence to the vaccination
schedule and reducing outbreaks in school and community settings. In conclusion, the nurse's role
extends beyond administering vaccines, solidifying their position as a leader in health promotion and
the development of a preventive culture against measles.
Keywords: measles, adolescents, prevention, nursing

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INTRODUCCIÓN
El sarampión es una infección viral altamente contagiosa (ocasionada por un virus ARN de la familia
Paramixoviridae) que, pese a contar con una vacuna segura y eficaz, continúa siendo una amenaza
para la salud pública cuando los niveles de vacunación en la población son insuficientes para garantizar
la inmunidad colectiva.
La administración de la vacuna triple viral SRP (sarampión, rubéola y paperas) ha demostrado ser
fundamental para controlar y eliminar la transmisión del virus. Sin embargo, la percepción y
participación de los profesionales de la salud influyen directamente en la adopción de estas medidas
preventivas. En un estudio cualitativo realizado con enfermeras de atención primaria en Londres, se
identificó que la promoción de la vacunación y la asistencia para la toma de decisiones informadas
sobre la inmunización son aspectos centrales en la práctica de enfermería para aumentar la adherencia
a la vacuna SRP (Hill et al., 2021).
En el contexto escolar, la enfermería representa una estrategia de cuidado poblacional que va más allá
de la atención individual, abarcando actividades de vigilancia epidemiológica, educación sanitaria y
promoción de la salud entre los estudiantes. Maughan y Davis (2019) señalaron que la enfermera en el
ámbito escolar desempeña un papel crucial en la prevención de brotes de sarampión mediante el
cuidado basado en la población, reforzando el conocimiento sobre vacunación y actuando como
puente entre los estudiantes, sus familias y los servicios de salud pública.
Por lo tanto, la práctica clínica, comunitaria y escolar de enfermería se convierte en un pilar esencial
para fortalecer la prevención del sarampión en adolescentes, no solo a través de la administración de
vacunas, sino también mediante estrategias educativas y de comunicación que promuevan la confianza
en la inmunización y contrarresten la desinformación. Comprender y potenciar este rol contribuye a la
reducción de brotes y al bienestar general de esta población vulnerable.
Fisiopatología del Sarampión
El sarampión es causado por un morbillivirus de ARN que se transmite por vía respiratoria e infecta
inicialmente células dendríticas y macrófagos alveolares; posteriormente, se disemina a ganglios
linfáticos y produce viremia sistémica. El virus utiliza los receptores SLAM/CD150 y nectina-4 para

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invadir linfocitos y el epitelio respiratorio, generando erupción cutánea por respuesta inmunitaria
mediada por células T. Además, induce inmunosupresión profunda mediante la depleción de linfocitos
B y T de memoria, fenómeno conocido como “amnesia inmunológica”, que aumenta el riesgo de
infecciones secundarias tras la fase aguda (Moss, 2022; Petrova & Sawatsky, 2021). Figura 1.
Figura 1. Fisiopatología de la infección por sarampión
Autoría propia.
La alteración inmunitaria inducida por el sarampión puede persistir durante meses e incluso más de un
año debido al fenómeno de “amnesia inmunológica”, caracterizado por la depleción de linfocitos B y
T de memoria y la disminución de la diversidad de anticuerpos protectores, lo que incrementa la
susceptibilidad a infecciones secundarias previamente controladas (Griffin, 2021; Duan & Chen, 2026).
En casos graves, la replicación viral sistémica y la intensa respuesta inflamatoria pueden provocar
complicaciones como neumonía y encefalitis, principales causas de morbimortalidad asociadas a la
enfermedad (Griffin, 2021).

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Sarampión en adolescentes
La prevención y el control del sarampión en adolescentes constituyen un desafío creciente debido al
resurgimiento de casos por brechas en la cobertura de vacunación y la desinformación. En este
contexto, la enfermera desempeña un papel fundamental al promover la vacunación contra el
sarampión, participar en actividades de educación sanitaria, fortalecer la confianza en los programas
de inmunización y apoyar la vigilancia epidemiológica para la detección temprana de casos y la
respuesta ante brotes. En este sentido, su capacidad para identificar factores de riesgo en entornos
escolares y comunitarios contribuye a estrategias efectivas de prevención primaria, mejorando la
adherencia a la vacunación y reduciendo la transmisión de la enfermedad entre los adolsentes
“(Lopatina, 2025; Medeni et al., 2024; Anson & Patel, 2026).”
Rol de la Enfermera en la prevención
La enfermera desempeña un papel estratégico en la prevención del sarampión mediante
intervenciones basadas en evidencia orientadas a aumentar la disposición de la población hacia la
vacunación, fortalecer la alfabetización en salud y optimizar la respuesta ante brotes. Informes
científicos actuales destacan que las intervenciones lideradas por enfermería en entornos escolares
incrementan el alcance de la vacunación y reducen la transmisión mediante la evaluación sistemática
del estado inmunológico y el seguimiento activo de esquemas incompletos. Por lo tanto, la
capacitación continua del personal de enfermería mejora la identificación temprana de casos
sospechosos y la aplicación oportuna de medidas preventivas mediante la evaluación sistemática,
contribuyendo a disminuir las complicaciones y la propagación comunitaria (Medeni et al., 2024; Anson
& Patel, 2026).
Fundamentación Metodología
Se realizó una revisión integradora de literatura científica para identificar evidencias recientes (2021–
2026) sobre el rol de la enfermera en la prevención del sarampión en adolescentes desde la práctica
clínica. Se consultaron bases de datos especializadas como PubMed, Dialnet, y Schoolar utilizando
términos combinados tales como “measles prevention nursing”, “adolescent immunization nursing
intervention” y “nursing role measles outbreak control”. Los criterios de inclusión fueron: artículos

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originales en inglés o español, publicaciones entre 2021 y 2026, estudios interdisciplinares que
analizaron intervenciones de enfermería, cobertura de vacunación o estrategias educativas
implementadas por personal de enfermería. Se excluyeron revisiones no sistemáticas, editoriales y
publicaciones sin acceso a texto completo.
La selección de los artículos se realizó en dos fases: primero mediante título y resumen, y luego
mediante lectura completa de los textos que cumplían los criterios iniciales. Se utilizó una matriz de
extracción de datos para organizar objetivos, diseño metodológico, población, intervenciones de
enfermería y resultados relevantes en relación con prevención, adherencia al plan de vacunación y
control de brotes. Se sintetizaron hallazgos clave para describir las prácticas de enfermería basadas en
evidencia destinadas a fortalecer la prevención del sarampión en la población adolescente.
RESULTADOS
Los resultados de la investigación evidenciaron que las intervenciones de enfermería desempeñan un
papel significativo en la prevención del sarampión en adolescentes, respaldado por la mayor parte de
la bibliografía analizada (Moss, 2017). La vacunación se identificó como una de las estrategias más
efectivas para la prevención de esta enfermedad. Diversos estudios han demostrado que una sola dosis
de la vacuna contra el sarampión proporciona aproximadamente un 93 % de protección, mientras que
la administración de dos dosis incrementa la eficacia hasta cerca del 97 %. Asimismo, investigaciones
epidemiológicas han reportado que la vacuna alcanza niveles de eficacia cercanos al 95 %, reduciendo
significativamente el riesgo de infección en personas vacunadas (Moss, 2022).
En relación con la educación sanitaria, se encontró que la participación activa del personal de
enfermería en programas de inmunización, promoción de la salud y orientación comunitaria contribuye
al fortalecimiento del conocimiento en adolescentes y sus familias, favoreciendo una percepción
positiva hacia la vacunación (Hill et al., 2021; Maughan & Davis, 2019).
Asimismo, las intervenciones educativas implementadas en entornos hospitalarios y escolares han
demostrado mejorar la detección de esquemas de vacunación incompletos, favoreciendo la
actualización del estado inmunológico mediante actividades de seguimiento, consejería y orientación
preventiva (Hill et al., 2021).

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Por otra parte, la evidencia indica que estrategias como recordatorios, programas educativos y
campañas comunitarias incrementan la cobertura de vacunación y mejoran la oportunidad de
aplicación. Estudios recientes señalan que mantener coberturas superiores al 93–95 % es fundamental
para prevenir brotes de sarampión, lo que resalta la necesidad de fortalecer las estrategias de
inmunización (World Health Organization, 2023; Seither et al., 2023).
Finalmente, se identificó que el personal de enfermería desempeña un papel clave en la adherencia a
la vacunación mediante intervenciones dirigidas, monitoreo del estado inmunológico y educación
continua, contribuyendo al incremento de las tasas de vacunación en poblaciones adolescentes (Hill
et al., 2021).
En conjunto, estos hallazgos respaldan que la participación activa de enfermería, junto con estrategias
educativas y de vigilancia, constituye un componente fundamental para la prevención del sarampión
y la protección de la salud en poblaciones adolescentes.
Tabla 1. Países donde ha reaparecido brotes de sarampión
Nota: Elaboración propia, datos obtenidos de la bibliografía consultada.

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DISCUSIÓN
Los hallazgos de esta investigación confirman que la vacunación continúa siendo la estrategia más
eficaz para la prevención del sarampión, coincidiendo con estudios recientes que destacan la alta
efectividad de la vacuna triple viral en la interrupción de la transmisión del virus. La evidencia científica
ha demostrado que la administración de dos dosis es fundamental para alcanzar niveles adecuados de
inmunidad colectiva y prevenir brotes en poblaciones con alta densidad, especialmente en entornos
escolares (Moss, 2022; World Health Organization, 2023).
En este sentido, la participación del personal de enfermería adquiere un papel estratégico, no solo en
la aplicación de vacunas, sino también en la identificación de esquemas incompletos y en la
implementación de intervenciones educativas. Estudios recientes han demostrado que las
intervenciones orientadas a mejorar la confianza en las vacunas incrementan significativamente su
aceptación, especialmente en contextos donde existe desinformación o reticencia (Dubé et al., 2021).
Este fenómeno resulta particularmente relevante en adolescentes, quienes dependen en gran medida
de la percepción familiar y social para la toma de decisiones en salud.
De igual manera, la evidencia contemporánea resalta la importancia de la alfabetización en salud como
un determinante clave en la adherencia a los esquemas de vacunación. Investigaciones han señalado
que las estrategias educativas dirigidas no solo mejoran el conocimiento, sino que también influyen en
las actitudes y creencias, reduciendo la hesitación vacunal (Betsch et al., 2020).
En contraste, la implementación de estrategias comunitarias, como campañas de vacunación,
recordatorios y seguimiento, ha demostrado ser efectiva para mejorar la cobertura vacunal. Diversos
estudios han evidenciado que estos enfoques incrementan la adherencia y reducen las brechas en la
inmunización, especialmente en poblaciones con acceso limitado a servicios de salud (World Health
Organization, 2023).
Además, la disminución de la cobertura vacunal por debajo del umbral crítico (93–95 %) sigue
representando un riesgo importante para la reaparición de brotes, como lo documentan estudios
recientes a nivel global (World Health Organization, 2023; Seither et al., 2023). Este hallazgo subraya

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la necesidad de fortalecer la vigilancia epidemiológica y las estrategias de captación activa,
particularmente en entornos escolares.
Por consiguiente, el rol del profesional de enfermería se posiciona como un elemento clave en la
prevención del sarampión, al integrar funciones asistenciales, educativas y comunitarias. La evidencia
indica que las intervenciones basadas en promoción de la salud y educación sanitaria contribuyen
significativamente a mejorar los indicadores de cobertura vacunal y a reducir la incidencia de
enfermedades inmunoprevenibles (Hill et al., 2021; Maughan & Davis, 2019).
Finalmente, los resultados analizados sugieren que la combinación de estrategias —vacunación,
educación sanitaria, seguimiento y participación comunitaria— constituye el enfoque más efectivo
para la prevención del sarampión en adolescentes. No obstante, es necesario continuar fortaleciendo
la investigación en este campo, particularmente en contextos locales, para adaptar las intervenciones
a las características socioculturales de cada población y garantizar una mayor efectividad en la
implementación de programas de salud pública.
CONCLUSIONES
En conclusión, el estudio titulado “El papel de la enfermera en la prevención del sarampión en
adolescentes: una mirada desde la práctica clínica” evidencia que la enfermería constituye un pilar
fundamental en las estrategias de prevención de esta enfermedad prevenible por vacunación. La
literatura científica reciente señala que el resurgimiento de casos de sarampión en diversas regiones
del mundo exige fortalecer las intervenciones de salud pública orientadas a la promoción de la
inmunización y al control de brotes.
En este contexto, el personal de enfermería, desempeñan un rol clave en la educación sanitaria, la
orientación a familias y adolescentes, y la implementación de medidas de prevención basadas en
evidencia que favorecen la adherencia a la vacuna triple viral. Asimismo, su participación en programas
de inmunización y en la detección oportuna de casos contribuye a reducir la transmisión comunitaria
y a fortalecer los sistemas de vigilancia epidemiológica.
Por lo tanto, la práctica clínica de enfermería no solo se limita a la administración de vacunas, sino que
también se consolida como un elemento estratégico para promover una cultura preventiva y proteger

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la salud de la población adolescente frente al sarampión, especialmente en entornos donde se han
observado incrementos recientes de casos y brotes a nivel mundial.
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